A pesar del contexto de incertidumbre económica, las contrataciones siguen siendo activas en los sectores con mayor dinamismo, y muchas profesiones continúan experimentando una alta demanda. Para este año 2025, se espera que sectores como la tecnología digital, la energía y el medio ambiente, así como los servicios a las personas y la salud, concentren las principales oportunidades de empleo y reciclaje profesional. Estos sectores están impulsados por la innovación y las necesidades emergentes.
En cuanto a las previsiones para 2025, la Fundación Adecco apunta que el empleo en España se mantendrá estable en diversos sectores, aunque algunas áreas registrarán un aumento considerable en la contratación. Las ofertas de empleo se enfocarán especialmente en profesiones relacionadas con la digitalización, la transición energética y la salud, impulsadas por tendencias globales como la digitalización, el envejecimiento de la población y la transformación energética.
Según un informe de Randstad, en España, se prevé que sectores como la tecnología, la salud y las energías renovables experimenten una alta demanda de empleo, especialmente en áreas relacionadas con la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la eficiencia energética. También se espera un repunte significativo en las profesiones sanitarias debido al envejecimiento de la población. Este informe también resalta que las profesiones más solicitadas serán las de ingenieros, técnicos de energías renovables y personal sanitario especializado.
Sectores clave en 2025
Tecnología y digitalización
El sector digital en España sigue en pleno auge. Según la Fundación Tecnología y Desarrollo (FTD), se prevé que el empleo en la tecnología digital crezca de manera significativa hasta 2025, con especial énfasis en perfiles especializados en inteligencia artificial, big data, y ciberseguridad. Los perfiles más demandados en este ámbito serán los de ingenieros de software, desarrolladores web y expertos en ciberseguridad. Con la digitalización de las empresas y la llegada de nuevas tecnologías, el sector digital se consolida como uno de los más dinámicos, y se calcula que se crearán más de 400.000 empleos nuevos en el ámbito digital en España hasta 2030.
Energía y medio ambiente
El sector de las energías renovables y la sostenibilidad también se perfila como uno de los más prometedores. Según Greenpeace España, la transición energética y la lucha contra el cambio climático generan una creciente demanda de empleo en sectores como la energía solar, la eficiencia energética y la movilidad eléctrica. Se estima que el empleo en el sector de las energías renovables podría aumentar un 15% para 2025, con la creación de miles de puestos de trabajo relacionados con la instalación de infraestructuras sostenibles, la gestión de residuos y el desarrollo de tecnologías limpias.
Salud y asistencia social
El sector de la salud continúa enfrentando una fuerte demanda de profesionales, impulsada por el envejecimiento de la población y la creciente necesidad de servicios sanitarios. Según un informe de Generación SAVIA, en 2025 se prevé que España necesite contratar miles de profesionales adicionales en el ámbito de la salud, especialmente en áreas como la enfermería, la atención primaria y los servicios de salud mental. Se estima que serán necesarios alrededor de 250.000 nuevos profesionales para cubrir las vacantes y las necesidades crecientes de atención sanitaria.
Las profesiones más demandadas serán, entre otras, las de enfermero, médico, fisioterapeuta, auxiliar de enfermería y profesionales en atención geriátrica.
Servicios a las personas y asistencia a mayores
El envejecimiento de la población también está generando una alta demanda de servicios enfocados a la atención de personas mayores. Según España se Mueve, se espera un crecimiento significativo de la «silver economy» en los próximos años, con una creciente necesidad de profesionales en el cuidado de personas mayores, tanto en el hogar como en residencias especializadas. Se prevé que, para 2030, uno de los puestos más demandados será el de cuidador de personas mayores, con más de 100.000 vacantes anuales.
Además, los servicios de ayuda a domicilio, psicología geriátrica y fisioterapia serán esenciales en un contexto de envejecimiento acelerado de la población.
Sectores tradicionales que se modernizan
Aunque algunos sectores tradicionales continúan mostrando una disminución en las ofertas de empleo, como es el caso del comercio tradicional, la construcción o la agricultura, muchos de ellos están experimentando una modernización a través de la digitalización y la automatización. Por ejemplo, la industria está abrazando la industria 4.0, lo que ha incrementado la demanda de perfiles tecnológicos y especializados en automatización y robótica.
En el sector de la construcción, las oportunidades laborales están relacionadas principalmente con proyectos de infraestructuras sostenibles y de eficiencia energética, como la rehabilitación de edificios y la construcción de viviendas con bajo impacto ambiental.
Las entrevistas de trabajo pueden ser situaciones desafiantes que generan ansiedad, incluso en los profesionales más experimentados. Sin embargo, manejar el estrés de manera efectiva es clave para transmitir confianza, responder con claridad y causar una impresión positiva en los entrevistadores. Para lograrlo, es fundamental prepararse adecuadamente antes de la entrevista y aplicar estrategias de control emocional durante la conversación.
A continuación, te presentamos unos consejos prácticos para reducir el estrés y mejorar tu desempeño en cada etapa del proceso.
Antes de la entrevista
Preparación exhaustiva: Investiga a fondo la empresa y el puesto al que aspiras. Comprender la cultura corporativa y los requisitos específicos te permitirá anticipar preguntas y formular respuestas más precisas.
Ensayos prácticos: Realiza simulaciones de entrevistas, ya sea con amigos, familiares o frente a un espejo. Practicar tus respuestas y gestos te ayudará a ganar confianza y a identificar áreas de mejora.
Cuidado personal: Asegúrate de descansar adecuadamente la noche anterior. Un sueño reparador mejora la concentración y reduce la ansiedad.
Gestión de la respiración: Si sientes que los nervios te invaden, toma respiraciones profundas y pausadas. Esta técnica ayuda a reducir la tensión y a mantener la calma.
Comunicación efectiva: Mantén contacto visual, adopta una postura erguida y escucha atentamente antes de responder. Estas acciones demuestran seguridad y respeto hacia el entrevistador.
Autenticidad: Es natural sentirse nervioso. Si te sientes abrumado, es válido reconocerlo brevemente y tomarte un momento para recomponerte. La honestidad puede generar empatía y mostrar tu capacidad para manejar situaciones desafiantes.
Recuerda que una entrevista es una oportunidad para demostrar tus habilidades y encajar en la cultura de la empresa. Mantener una actitud positiva y confiar en tu preparación te ayudará a manejar el estrés y a destacar como el candidato ideal.
Durante la entrevista: Manejo del estrés en tiempo real
Una vez que la entrevista comienza, es normal sentir algo de nerviosismo, pero hay técnicas que pueden ayudarte a mantener la calma y mostrar seguridad.
1. Controla tu respiración y lenguaje corporal
La comunicación no verbal es tan importante como lo que dices. Mantén una postura erguida pero relajada, haz contacto visual con el entrevistador y usa gestos naturales. Si sientes ansiedad:
Respira lentamente y de manera profunda para calmar el ritmo cardíaco.
Mantén las manos visibles y evita movimientos nerviosos, como jugar con un bolígrafo o tocarte la cara constantemente.
Usa una sonrisa natural para transmitir confianza y amabilidad.
2. Escucha con atención antes de responder
Es fácil dejarse llevar por los nervios y empezar a hablar sin pensar. Para evitarlo:
Escucha atentamente la pregunta antes de responder.
Si necesitas un momento para organizar tus ideas, tómalo. No hay problema en hacer una pequeña pausa antes de hablar.
Si no entiendes bien una pregunta, pide una aclaración en lugar de responder de manera apresurada.
3. Mantén una actitud positiva y flexible
Los entrevistadores buscan candidatos que se mantengan serenos bajo presión. Para demostrar esto:
Responde con seguridad, pero sin parecer arrogante.
Usa ejemplos concretos para demostrar tus habilidades en lugar de responder con afirmaciones genéricas.
Si te hacen una pregunta difícil, no te bloquees; muestra disposición para aprender o adaptarte.
4. Maneja las preguntas difíciles con calma
Algunas preguntas pueden ponerte en aprietos, pero hay formas estratégicas de responder:
“Háblame de un fracaso que hayas tenido” → Enfócate en lo que aprendiste y cómo mejoraste.
“¿Por qué dejaste tu último trabajo?” → Sé honesto, pero sin hablar mal de empleadores anteriores.
“¿Por qué deberíamos contratarte?” → Responde con confianza, mencionando tus fortalezas y cómo encajas en la empresa.
5. Recuerda que es una conversación, no un interrogatorio
Visualizar la entrevista como una charla profesional en lugar de una prueba puede ayudarte a reducir la presión. Además, hacer preguntas sobre la empresa y el puesto también demuestra tu interés y te permite evaluar si es un buen lugar para ti.
Si aplicas estos consejos, estarás en mejor posición para manejar el estrés durante la entrevista y dejar una impresión positiva. ¡Recuerda que cada entrevista es una oportunidad de aprendizaje!
Después de la entrevista
Reflexión constructiva: Analiza tu desempeño, identifica tus fortalezas y áreas de mejora. Esta autoevaluación te preparará mejor para futuras oportunidades.
Comunicación posterior: Envía una nota de agradecimiento al entrevistador, destacando tu interés en el puesto y mencionando puntos clave discutidos durante la entrevista. Este gesto demuestra profesionalismo y refuerza tu candidatura.
En conclusión, la clave está en la preparación y el autocontrol. Superar el estrés en una entrevista de trabajo no significa eliminar los nervios por completo, sino aprender a manejarlos a tu favor. Con una buena preparación, técnicas de relajación y un enfoque positivo, puedes proyectar confianza y causar una excelente impresión.
Recuerda: cada entrevista es una oportunidad de aprendizaje, así que enfréntala con determinación y seguridad.
La Orientación laboral se define como un proceso de ayuda y acompañamiento en el desarrollo de competencias profesionales, sociales y laborales que sitúen a la persona en una posición favorable ante el empleo y posibiliten el acceso y mantenimiento de su puesto de trabajo de forma autónoma.
La orientación laboral responde a dos necesidades principales:
Autoconocimiento de la persona: con el objetivo de fijar su objetivo profesional de acuerdo a sus competencias e inquietudes. Para ello debe saber estar, esto quiere decir que debe:
Saber: conocimientos y aptitudes técnicas
Saber hacer: habilidades metodológicas
Saber ser: actitudes participativas
Saber estar: habilidades sociales
Análisis del mercado laboral: teniendo en cuenta qué puestos se demandan y qué requisitos son necesarios para cubrirlos, ver en qué medida la persona cumple esos requisitos, y si sería necesaria la adquisición de nuevos conocimientos y/o habilidades a través de la formación.
Para iniciar a la persona en el proceso planteamos el siguiente análisis previo, como punto de partida para fijar un objetivo profesional y ver tomar conciencia de dónde partimos.
ASATA desarrolla proyectos en el ámbito educativo promoviendo el emprendimiento y fomentando la igualdad en la sociedad. En este contexto y a través de este artículo queremos visibilizar la importancia de la orientación profesional en la etapa educativa y poder así dar más oportunidades a los jóvenes en la elección de su camino profesional.
Para Bisquerra (2005) la Orientación es: “Un proceso de ayuda y acompañamiento continuo a todas las personas, en todos sus aspectos, con objeto de potenciar la prevención y el desarrollo humano a lo largo de toda la vida. Esta ayuda se realiza mediante una intervención profesionalizada, basada en principios científicos y filosóficos”.
Los diferentes contextos en los que interviene dependen del proceso evolutivo del orientado. Primero, la orientación está presente en la etapa educativa, cuando el orientado es estudiante. En la siguiente fase, usted como ciudadano podrá obtener ayuda de los servicios públicos de empleo y entidades colaboradoras recibiendo sus servicios a lo largo de su vida. Estas ayudas también pueden ser necesarias en situaciones laborales, ya que no son excluyentes.
En nuestra sociedad de hoy, compleja y cambiante, la orientación profesional debe adquirir un nuevo desarrollo y buscar un mayor protagonismo en los centros de Secundaria. Es en la sociedad del conocimiento donde se encuentran nuevos significados y desafíos de la educación, del trabajo, del ocio que, unido a la era tecnológica, nos obliga, como orientadores profesionales, a una formación y orientación a lo largo y ancho de la vida, a una continua capacidad de adaptación a los cambios y a generar actitudes proactivas ante los mismos.
Una buena orientación profesional debe acompañar a la persona a alcanzar su autorrealización, “llegar a ser lo que realmente somos”, para ello es importante que el joven conozca sus fortalezas y oportunidades (determinantes personales) para que las contraste con sus debilidades y amenazas (del exterior, sus determinantes sociales) y así responder a los cuatro interrogantes básicos del proceso de orientación: ¿quién soy?, ¿dónde estoy?, ¿qué hacer y ¿cómo hacerlo?
Es en esta etapa de Educación Secundaria donde esta integración cobra sentido, dada la edad de los estudiantes y la proximidad de una transición importante, relacionada con la continuidad de sus estudios o con la incorporación al mundo laboral.
Ante estos planteamientos nos preguntamos si realmente se orienta al alumnado desde esta perspectiva, es decir, si se considera el trabajo como parte integrante de la vida y, por tanto, en conexión con el resto de aspectos que mediatizan el desarrollo de la persona o, por el contrario, se parte de actuaciones puntuales llevadas a cabo en los últimos cursos de la etapa de Secundaria con la intención de proporcionar información a los estudiantes sobre el sistema educativo y salidas laborales.
Este post es una actuación enmarcada en el programa PILA, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, en colaboración con la Consejería de Industria, Empleo y Promoción Económica de Asturias y el impulso de CEPES como Organismo Intermedio del FSE.
La orientación laboral, busca facilitar y acompañar a las personas desempleadas en el camino de la inserción laboral. Esto se consigue proporcionando asesoramiento, información y entrenamiento en distintas habilidades que faciliten la inserción profesional.
La orientación tiene como objetivo, aumentar la empleabilidad de una persona formándola en técnicas de búsqueda de empleo, algunas de ellas son, por ejemplo: la elaboración de un currículum adecuado y actualizado, la preparación de una entrevista de selección o la búsqueda de ofertas de empleo, así como desarrollando aquellas habilidades personales que la ayuden en la consecución de sus fines, como pueden ser el autoconocimiento y el incremento de la autoestima, la definición del perfil profesional, la motivación hacia una búsqueda activa y permanente de empleo, etc.
La finalidad principal de la orientación laboral es que una persona no se sienta desamparada y sin saber que hacer. Para ello, resulta indispensable identificar las causas y reorientar el desarrollo profesional para alcanzar objetivos reales.
Las oportunidades laborales vienen asociadas, todas ellas, a la realización o el desempeño de una serie de habilidades, conocimientos, tareas o responsabilidades que definen el puesto de trabajo a cubrir. Hoy en día, la orientación laboral está ganando cada vez en mayor importancia debido al cambiante y moderno mercado laboral.
Teniendo en cuenta el rol que tienen los orientadores laborales, se puede decir que las capacidades personales básicas que estos/as profesionales tienen, suelen ser:
La tolerancia: debido a que el facilitador se dedicara a orientar, a personas que quizás se encuentren con alguna discapacidad, estén en peligro de ser excluidos y adultos que sean mayor de 45 años. Se debe tener el respeto y una cavidad amplia para saber llevar a un personal.
Empatía: obteniendo esta actitud, puede tener el talento para planificar, ordenar y saber llevar al grupo de manera animado, motivarlo para su desenvolvimiento. Poseer la capacidad para solucionar problemas, ser creativo, tomar iniciativa y apreciar la responsabilidad.
Asertividad: hacerle llegar al empleado cuáles son sus derechos, para defenderlos en cualquier situación, siempre y cuando se tenga el respeto que todos los empleados merecen.
Desde la orientación laboral, se puede garantizar un buen crecimiento laboral y así evolucionar profesionalmente.
Este post es una actuación enmarcada en el programa PILA, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, en colaboración con la Consejería de Industria, Empleo y Promoción Económica de Asturias y el impulso de CEPES como Organismo Intermedio del FSE.
Es cierto que un currículum bien presentado y actualizado con información clara y de calidad que refleje tu experiencia laboral de forma profesional es esencial para lograr una contratación laboral. Pero esto no es todo, el siguiente paso del proceso de selección es crucial, la entrevista, en ella nos conocen como persona, profesionalmente y actitudinalmente.
De este modo, podemos ser excluidos de muchos procesos de selección por nuestra actitud y/o poca preparación de la entrevista, porque sí, debemos llevar la entrevista preparada.
Los seleccionadores de Recursos Humanos saben que elegir a un candidato sólo por sus méritos y ,posteriormente hacer que interiorice los valores y actitudes necesarios para funcionar correctamente, es un proceso lento, costoso y que no siempre se consigue. Por eso, cada vez más, la actitud y los valores se vuelven criterios esenciales y deben estar presentes desde el primer momento en el candidato.
El poder de la actitud significa tener la capacidad de adecuar tu predisposición emocional de manera consciente y asegurarte de haber realizado una evaluación positiva de la entrevista antes de que llegue el momento y como preparación previa. Tener en mente que debemos mostrarnos tal y como somos implica también reconocer cuáles son esas actitudes que nos definen y que son valoradas en una entrevista de trabajo. Esto evitará que pasemos por alto su exteriorización.
A pesar de que parte de las actitudes valoradas en una entrevista dependen del puesto de trabajo, hay algunas que son comunes a todos los casos, como por ejemplo, la escucha activa. Tomarte tu tiempo para escuchar a la otra persona denota calma, tranquilidad y respeto hacia las palabras de la otra persona y, a su vez, nos permite estructurar nuestras ideas y prepararnos para dar la mejor respuesta posible.
Por otro lado, podríamos hablar de la motivación. Cuando llegamos motivados a una entrevista de trabajo, se percibe en un primer momento en nuestro lenguaje corporal pero, también, cuando aclaramos nuestras dudas sobre aspectos comentados. Esto denota nuestro interés y curiosidad por el puesto al intercambiar puntos de vista.
Asimismo, la proactividad sería otra actitud importante que cuidar ya que, alguien proactivo, entiende que una entrevista de trabajo es un espacio de diálogo y no una conferencia personalizada en la que cada persona emite mensajes de manera unilateral. Más allá del ámbito comunicativo, la proactividad se plasma en la facilidad para anticiparse, proponer soluciones y aportar cosas que no se esperan de nosotros.
Por último, comentaremos la importancia de la orientación hacia los resultados y la empresa. Es importante conocer y mostrar interés en cuáles son los objetivos y fines últimos de la organización, así como interesarnos por la empresa e investigar qué labores hacen, como se organizan, etc., para poder encauzar nuestros esfuerzos en sintonía con los de la empresa.
Haz saber al entrevistador qué conocimientos y habilidades posees y cómo estos pueden ayudar a lograr objetivos.
Este post es una actuación enmarcada en el programa PILA, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, en colaboración con la Consejería de Industria, Empleo y Promoción Económica de Asturias y el impulso de CEPES como Organismo Intermedio del FSE.
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