Una herramienta de Autoconocimiento: La ventana de Johari

Una herramienta de Autoconocimiento: La ventana de Johari

La realidad es que todos tenemos partes de nosotros que el resto de personas desconocen, pero también ocurre al contrario, los demás, pueden coincidir en ciertos rasgos que nos caracterizan de los que nosotros no somos conscientes. Por ejemplo, creemos que trabajamos muy bien en equipo cuando el resto de compañeros esperan más de nosotros, o pensamos que se nos da fatal hablar en público porque nos ponemos muy nerviosos, cuando los demás opinan que nos desenvolvemos a las mil maravillas… Pues bien, muchas veces la diferente percepción de las cosas puede ser foco de problemas o falta de entendimiento en las relaciones personales y profesionales. Por eso, si mejoramos en nuestro autoconocimiento, tendremos mayor capacidad para mejorar nuestras relaciones con los demás y para desarrollar nuestro potencial.

En esta línea, vamos a hablar de una herramienta de autoconocimiento diseñada en 1955 por los psicólogos estadounidenses, Joseph Luft y Harry Ingham, bautizada como la Ventana de Johari en honor a sus nombres: Jo(seph) + Hari(ngton), que tiene como objetivo demostrar gráficamente la interacción entre nuestra propia percepción y la percepción que las demás personas tienen sobre nosotros.

En ella se distinguen dos ejes, uno horizontal el “yo”, la propia persona; mientras que en el eje vertical “el otro” o “los otros”. Es así como se forman 4 cuadrantes que distinguen cuatro áreas del conocimiento de uno mismo en sus relaciones:

Área libre (pública): es el cuadrante de aquello conocido por uno mismo y por los demás. En este cuadrante se incluye todo aquello que se comunica verbalmente y que pasa a ser un conocimiento mutuo de las personas. Indica el grado en el que nos damos a conocer ante el mundo, nos abrimos y hacemos saber de nuestras experiencias, pensamientos, intenciones y emociones.

Área oculta: el área oculta deviene de aquello que es conocido por uno mismo, pero no por los demás. Aquí se incluyen toda la información que la persona se guarda para ella misma y no expone; la oculta de los ojos del resto. En este cuadrante se incluyen aquellos rasgos que la personalidad que uno es más reticente a mostrar o bien que se guarda para sí mismo.

– Área ciega: En este cuadrante se incluye aquello que desconocemos de nosotros mismos, pero que sí conocen los demás, por ejemplo, algo que hemos descubierto tras el comentario de algunas personas/amigos de confianza. Muchas veces nos negamos a querer ver según qué cosas, pero si más de dos o tres personas de confianza están de acuerdo en algún rasgo de nuestra personalidad, lo más probable es que algo de verdad haya en ello.

– Área desconocida: en el área desconocida se incluye todo aquello que desconocemos de nosotros mismos y que también desconoce el resto. Bien puede verse como la zona que ambas partes pasan por alto; sin embargo, al mismo tiempo puede ser el área de crecimiento y potencial. Aquí se encuentran la capacidad de aprender y crecer, de aprender nuevas cosas de uno mismo y de descubrirlas.

Explicación del cuadro:

Estos cuatro cuadrantes son dinámicos, de modo que aumentan y disminuyen según nuestro momento vital, tipo de relación en el que estamos o el entorno donde nos encontramos. Pero al mismo tiempo son dependientes e interactúan entre sí, por lo que, si se produce un cambio en un cuadrante, este afectará a todos los demás. Es así como al dar a conocer parte de cómo somos, estamos reduciendo el área oculta y aumentando el área libre.

Según la teoría, la persona en la que predomina el área libre o “pública” funciona de manera más armónica y sana, pues se muestra tal cual es y cómo es, se conoce a sí misma y no vive con miedo a que los demás la conozcan.

¿Cómo aplicar la Ventana de Johari de manera práctica?

Hay muchas maneras de trabajar con la Ventana de Johari, una de las más clásicas es hacer un ejercicio como el siguiente:

1. Haz una lista incluyendo entre 5 y 10 características o rasgos que consideres que te definen como persona.

2. Haz que otras personas de confianza (amigos, pareja, compañeros de trabajo, familia) con las que tengas relación habitualmente generen también una lista con tus rasgos y características.

3. Una vez tengamos las diferentes listas, crearemos nuestra propia Ventana de Johari.

4. Clasificaremos como rasgos públicos, aquellos que hemos identificado nosotros y los demás en las diferentes listas.

5. Clasificaremos como rasgos ciegos aquellos que los demás han señalado, pero no nosotros.

6. Clasificaremos como ocultos aquellos rasgos que hemos mencionado nosotros, pero no los demás.

7. El resto de rasgos que no encajen en ninguna categoría, los dejaremos por descarte en el área desconocida (podrían o no pertenecer a este cuadrante, pero no necesariamente).

Cambiar la actitud, cambiar el pensamiento

Cambiar la actitud, cambiar el pensamiento

Cambiar la actitud pasa por empezar a tomar conciencia de nuestros pensamientos. Ya hemos hablado en otras ocasiones sobre la relación entre Pensamiento, Emoción y Conducta, y del círculo vicioso que hay detrás de cada estado en que nos encontramos. Cómo, pensamientos positivos, generan emociones positivas y conllevan conductas positivas y de qué manera, pensamientos negativos, generan emociones negativas y conllevan conductas negativas

En el artículo de hoy incorporamos la variable Actitud y vemos cómo, de igual forma, pensamientos positivos desencadenan actitudes positivas y pensamientos negativos, actitudes negativas

Como punto de partida, antes que nada, debería plantearme ¿cuál es mi actitud? ¿debería cambiarla? ¿puedo mejorar mi actitud? ¿qué tengo que hacer si quiero cambiarla? 

Si queremos saber cuál es nuestra actitud a nivel general puede ser muy interesante, por ejemplo: 

✅Observar nuestras reacciones en momentos en los que las circunstancias sean desfavorables. Qué pensamos, qué emociones generamos, qué acciones realizamos…

✅Observar nuestro diálogo interno, esa voz que está en nuestra cabeza de forma constante y que puede ser nuestro mejor aliado o nuestro mayor enemigo.

✅Fijarnos en las críticas que hacemos a los demás. Una persona que tiene actitud positiva, difícilmente se pasa la vida criticando lo que los demás hacen o dejan de hacer.

✅Si te quejas con frecuencia y utilizas un lenguaje negativo, sientes que no tienes nada que agradecerle a nadie, siempre percibes lo malo ante lo bueno de las situaciones, te irritas fácilmente, te comparas con los demás quedando siempre en desventaja, culpas a terceros de tu infortunio, eres desconfiado o criticas sin miramientos, el pesimismo es tu inclinación habitual.

 

TODOS TENEMOS ALGÚN PENSAMIENTO NEGATIVO

Se habla mucho de la necesidad de tener una actitud positiva, pero partimos de la base de que, aunque sabemos que todo es más sencillo si somos positivos, no siempre es fácil mantener una actitud positiva, sobre todo en esos momentos en que parece que todo se nos tuerce o que todo a nuestro alrededor se tambalea. 

En general, todas las personas podemos tener pensamientos de carácter negativo y pasar por periodos de cierta negatividad, suele suceder cuando nos sentimos agobiados y superados por las circunstancias. Somos humanos y podemos perder el control de nuestros pensamientos en muchos más momentos de los que nos gustaría. Es normal y no tenemos que sentirnos culpables por ello. 

La clave se centra en no dejarnos arrastrar por esos patrones de pensamiento, sino en aceptarlos y transformarlos en positivos. 

 

 

TRANSFORMAR PENSAMIENTOS NEGATIVOS EN POSITIVOS, ¿CÓMO PODEMOS HACERLO?

No se pretende evitar o eliminar los pensamientos negativos, pero sí cuestionarlos, con la finalidad de fomentar otros alternativos que nos creamos más y que sean más beneficiosos para nosotros, tanto en lo que nos hacen sentir como en lo que nos hacen hacer

A continuación, te damos algunas Pautas que te permitirán hacer frente a esos pensamientos que te generan malestar: 

1

En primer lugar, una estrategia clave para transformar pensamientos negativos en positivos es saber identificar el diálogo negativo. Esto, que al principio nos puede sorprender, es evidente: no nos damos cuenta de hasta qué punto estamos supeditados a los pensamientos obsesivos, negativos y limitantes. Debemos detectar esos razonamientos negativos. Los pensamientos negativos no deben esconderse, ni bloquearse. Se trata solo de aceptarlos tal y como son, tal y como vienen.

2

Contrasta, rebate, debilita. ¿Ese pensamiento negativo está justificado? ¿Qué pruebas tengo de que eso que pienso puede ocurrir con seguridad? Debemos entender que solo por pensar algo no tiene por qué ser verdad. En muchas ocasiones las personas cometemos errores en nuestros pensamientos, que distorsionan la realidad y no nos permiten juzgar con objetividad la situación.

3

Reformula el pensamiento de forma adecuada. Una vez detectado ese pensamiento y su posible distorsión, debemos reestructurarlo, es decir, debemos buscar otro pensamiento alternativo que sea más adaptativo y que no genere tanto daño en nosotros, que nos ayude a encontrarnos mejor.

 

 

ALGUNOS TIPS PARA LA TRANSFORMACIÓN

✅Cuida tu lenguaje. La palabra es poderosa y debe ser usada adecuadamente. Presta atención a cómo te expresas, piensa y habla conscientemente, porque el lenguaje limita o delinea la manera en que percibes el mundo y tiene un efecto en los demás.

✅Rodéate de personas positivas. Esto es básico para aprender a desarrollar la inteligencia emocional ya que el optimismo también es contagioso. Fomenta tus relaciones personales con gente alegre y positiva.

✅Enriquece tu mente. Sé proactivo y empieza a buscar herramientas para edificar una actitud positiva, dedica tiempo a la lectura, a escuchar tu música favorita, ir al cine, al teatro, todo aquello que despierte en ti buenas sensaciones es bienvenido.

✅Asume tu responsabilidad. Rehusar a reconocer tu parte de responsabilidad ante una circunstancia significa que te cierras a corregir ese comportamiento y volverá a ocurrir, esto alimenta una mentalidad de víctima.

✅Tu reacción ante las cosas siempre afecta al resultado, incluso cuando los eventos se escapan a tu control. Serás más positivo viendo la vida como algo sobre lo que sí puedes influir en lugar de estar a merced del destino, tú siempre decides cómo reaccionar y qué hacer a partir de ahí.

✅Deja de quejarte. La queja no resuelve nada, es pasiva e inútil. Canaliza toda la energía y el tiempo que pones en protestar en hacer algo para solucionar la situación, será mucho más provechoso.

✅Haz deporte. El ejercicio físico es una fuente de bienestar inagotable, te conecta con el presente, te fortalece también mentalmente y crea una química en el cuerpo que te hará sentir bien de inmediato.

✅Respira profundo. Las personas tranquilas tienen mejor actitud ante las cosas. Aprende a controlar tus reacciones y a serenar tu pensamiento a través de técnicas de respiración que también te ayudarán a clarificar la mente y a verlo todo de otro modo.

La Actitud

La Actitud

La Actitud se puede entender como la respuesta emocional y manifestación conductual habitual y continuada ante las circunstancias de la vida. Por supuesto, esas conductas y emociones que repetidas una y otra vez crean y caracterizan nuestra actitud, vienen determinadas por nuestros pensamientos, que, también se repiten una y otra vez ante las mismas situaciones.

 

Diferentes DEFINICIONES para entender mejor la Actitud:

 

“Se puede definir una actitud como la tendencia o predisposición aprendida, más o menos generalizada y de tono afectivo, a responder de un modo bastante persistente y característico, por lo común positiva o negativamente (a favor o en contra), con referencia a una situación, idea, valor, objeto o clase de objetos materiales, o a una persona o grupo de personas”.

Kimball Young

“Puede definirse una actitud como una organización aprendida y relativamente duradera de creencias acerca de un objeto o de una situación, que predispone a un individuo en favor de una respuesta preferida”.

Rokeach

“La actitud es un sentimiento interior expresado en la conducta”.

Rick Astley

COMPONENTES DE LA ACTITUD

 

Podría decirse que la Actitud es resultado de procesos cognitivos, afectivos y conductuales, que de manera integrada e interdependiente contribuyen a que una persona reaccione de una manera específica. Hablamos entonces de 3 componentes:

 

✅ Componente cognitivo: va a estar reflejado por lo que pensamos, creemos y los esquemas que tenemos de la vida y de nosotros mismos.

✅ Componente afectivo, emocional: se ocasiona por nuestros sentimientos, emociones y todo aquello que nos motiva. Es el sentimiento a favor o en contra de un objeto o situación.

✅ Componente conductual: este elemento se refiere al modo en que son expresados las emociones y los pensamientos. Es el componente activo de la actitud.

 

CARACTERÍSTICAS DE LAS ACTITUDES

 

✅ Las actitudes son adquiridas, son el resultado de las experiencias y del aprendizaje que el individuo ha obtenido a lo largo de su vida, que contribuye a que denote una tendencia a responder de determinada manera y no de otra.

✅ Las actitudes son de naturaleza dinámica, es decir, pueden ser flexibles y susceptibles al cambio.

✅ Las actitudes son impulsoras del comportamiento, son la tendencia a responder o a actuar a partir de los múltiples estímulos del ambiente.

✅ Las actitudes son transferibles, es decir, con una actitud se puede responder a múltiples y diferentes situaciones del ambiente.

 

DIFERENTES TIPOS DE ACTITUD

 

✅ Actitud Positiva:  Es aquella que caracteriza a las personas que hacen un esfuerzo por ver lo bueno en prácticamente todo y mantienen un excelente optimismo a pesar de experimentar algunas dificultades.

✅ Actitud Negativa: Son las personas que comienzan a observar todo con un gran pesimismo y aunque muchas cosas estén bien, se enfocarán específicamente en lo poco que salió mal y lo engrandecerán, suponiendo que es una gran catástrofe.

✅ Actitud Proactiva: Se dice que una persona es proactiva cuando hace un esfuerzo adicional por buscar nuevas formas, estrategias y la creatividad para lograr el objetivo.

✅ Actitud Reactiva: Son las personas que pueden ejecutar los trabajos, pero siempre están esperando los medios adecuados y al menor obstáculo se quedan paralizados. Las personas reactivas esperan cambios en el entorno y las circunstancias para actuar. También se asocia la reactividad con una actitud negativa y conformista.

✅ Actitud emotiva: Está vinculada al uso de las emociones y puede observarse en el amor, la amistad y también en los proyectos que conllevan una motivación interna.

✅ Actitud desinteresada: Es cuando una persona se centra en el beneficio que puede obtener otra gente. Estrictamente hablando, es bastante difícil tener una actitud completamente desinteresada, porque aún en las obras altruistas, las personas las realizan para satisfacer un deseo, porque existe un valor o razón que les dice que está bien proceder de esa forma.

✅ Actitud interesada:  Es aquella actitud que se basa en satisfacer las necesidades individuales y es natural, pero esa actitud debe ser usada con cuidado y evitar que los demás sean tan solo objetos que sirven para cumplir un propósito. En el afán de cumplir diversas metas personales, hay que demostrar interés en las relaciones que permitirán beneficios para ambas partes.

✅ Actitud manipuladora: Es una actitud bastante común que se caracteriza por la explotación emocional o “chantaje emocional”. Quienes presentan esta actitud manejan las emociones de los demás produciéndoles un sentimiento de culpabilidad, una culpa del todo infundada que da pie a que se acabe cediendo a sus deseos e intenciones.

✅ Actitud integradora: Es una actitud que busca mutuos beneficios y un bien común y está presente en las buenas negociaciones y los diferentes intercambios satisfactorios que se dan en la vida. Quienes, además de pensar en ganar su parte, tienen en cuenta que los demás también puedan hacerlo, muestran una excelente actitud.

 

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¿Cuáles son tus fortalezas? ¿y tus debilidades?…

¿Cuáles son tus fortalezas? ¿y tus debilidades?…

Estas son algunas de las preguntas más recurrentes en las entrevistas de selección y es probable que ya te hayas tenido que enfrentar a ellas o te acabes teniendo que enfrentar. Una reacción frecuente ante estas cuestiones suele ser de desconcierto, bloqueo y nerviosismo por no saber qué decir, realmente por desconocimiento y porque es muy posible que nunca te las hayas planteado. Y es en ese momento, en que el entrevistador te observa atento esperando tu respuesta, en que te da el tiempo justo para pensar ¿y ahora qué digo?¿”quedará bien” si digo esto?…, todo en una fracción de segundo. El resultado de nuestras respuestas en esta situación nos suele dejar descontentos, con cierta rabia por no haber hecho previamente esa reflexión y porque no representan cómo somos realmente.

Por eso queremos evitarte ese mal rato, que este tipo de preguntas te cojan por sorpresa, y que te puedan influir negativamente en el resultado de la entrevista. El primer paso es que reflexiones con tiempo, de manera individual, sin prisas, sobre estas cuestiones. En ese momento de tranquilidad y reflexión individual no tienes que tener miedo a ser juzgado y es cuando puedes pensar con más serenidad y claridad. No pienses en qué puedes decir y que no, en qué esperan que digas o qué no, piensa con franqueza. Sé totalmente honesto contigo mismo para que, llegado el momento de la entrevista, puedas llegar a dar respuestas correctas pero ante todo auténticas y sinceras.

Partiremos de la base de que todos, sin distinción, tenemos fortalezas y debilidades. Ahora vamos a ver cómo podemos identificarlas y qué podemos hacer con ellas.

  • Podríamos definir una fortaleza personal como aquella cualidad que te hace resaltar positivamente en algo. Las fortalezas de una persona son aquellas cosas que se nos dan muy bien o las habilidades y capacidades especiales que tenemos para realizar alguna tarea en concreto, de forma fácil. También se le podría llamar don.
  • En el lado opuesto, las debilidades personales pueden definirse como los hábitos, pensamientos y conductas negativas que impiden realizar labores con eficiencia, alcanzar metas y lograr aquello que se desea.

Las debilidades pueden concebirse como algo acerca de ti, que tienes el poder de mejorar. En lugar de enfocarte en el término “debilidad” y en su connotación negativa, piensa en esas áreas donde necesitas crecer o mejorar. Esto te mantendrá concentrado en el futuro y en lo que puedes hacer para superarte.

Es importante tener en cuenta que tanto el concepto de fortaleza, como el de debilidad, son relativos. Lo que para unos es fortaleza para otros puede ser una debilidad; y lo que en ocasiones puede presentarse como una debilidad en otras situaciones puede ser considerada una fortaleza y/o presentarse como una oportunidad.

Algunos TIPS para identificar tus fortalezas y debilidades:

  • Anota las actividades que realices habitualmente. Con la finalidad de identificar tus fortalezas y debilidades, debes pensar en las actividades en las que más participas o las que te parecen más satisfactorias. Durante aproximadamente una semana escribe todas las actividades que realices durante el día, clasificándolas del 1 al 5 en función de lo mucho que las disfrutas o participas en ellas.
  • Reflexiona sobre tus valores. En ocasiones, puede ser difícil identificar nuestras fortalezas y debilidades debido a que no nos tomamos el tiempo para reflexionar sobre nuestros valores fundamentales. Identificar tus valores te puede conectar directamente con tus fortalezas y debilidades.
  • Enumera tus deseos. Pregúntate cuáles son tus deseos. Tus deseos o anhelos dicen mucho acerca de ti, incluso si has pasado mucho tiempo negándolos. Considera la razón por la que quieres completar esas actividades o metas y lo que necesitarás para lograrlo. Tus pasiones y sueños suelen ser áreas de gran fortaleza. Escríbelos en otra sección de tu diario, tus deseos y anhelos en la vida. Determina qué es lo que te impulsa y qué te hace feliz.
  • Comienza a preguntarte qué cosas son las que más disfrutas en la vida. Haz una lista de las actividades o las cosas que te hagan feliz y te brinden placer. Lo más probable es que estas áreas donde encuentres tus pasatiempos sean algunas de tus áreas fuertes. Identifica también, aquello que te atraía hacer cuando eras niño en tu tiempo libre, debes tenerlo en cuenta, ya que dice mucho sobre uno mismo y puede ayudarte a encontrar tus verdaderos talentos.
  • Piensa en una situación difícil que hayas vivido. ¿Cómo reaccionaste cuando te enfrentaste a la situación? ¿Te callaste y te retiraste o enfrentaste el desafío? ¿de qué manera lo enfrentaste?

Si tomaste el control, probablemente sientas que ese valor y la capacidad de controlar esa situación son una fortaleza. Si por el contrario te viste desbordado, e incluso perdiste los nervios, podría ser una debilidad.

  • Piensa en una situación que no tiene por qué ser desafiante como la anterior, pero que te haya incomodado, que incluso sea una situación que se repita habitualmente y que siempre te incomode. Por ejemplo, ¿ cómo reaccionas cuando entras a una habitación llena de gente?, ¿entablas una conversación con todos los que conoces o prefieres buscar una esquina tranquila, lejos del ruido y relacionarte solo con una persona ?

La persona a la que le gusta relacionarse con los demás suele ser extrovertida y es buena socializando, mientras que la persona más tranquila es buena para relacionarse a nivel individual y para escuchar. Ambas fortalezas pueden utilizarse para beneficio natural de la persona.

  • Escribe tus fortalezas y debilidades. Una vez evaluado todo lo anterior, es momento de identificar lo que crees que son tus fortalezas y debilidades. Enfócate en el momento actual y según lo que haces en tu vida en el presente, ya sea a nivel personal como profesional. Recuerda que en este punto, nadie te califica o te juzga por tus respuestas, así que sé sincero y honesto contigo mismo.
  • Reflexiona sobre tus conclusiones para poder pasar a la acción. Después de evaluar tus fortalezas y debilidades, tómate un tiempo de reflexión y aceptación y márcate un plan de acción, tú decides si necesitas o quieres trabajar en alguna de tus debilidades. Una vez identificadas, también puedes hacer un uso más consciente de tus fortalezas, enfocarte en potenciarlas y sacarles el mayor partido posible.
  • Rechaza el perfeccionismo. Procura no obsesionarte con tus debilidades y no te fuerces a ocultarlas, recuerda su relatividad, asume que las tienes, que forman parte de ti y quiérete con ellas.

Claves para mejorar tu Autoestima

Claves para mejorar tu Autoestima

Ya os hemos hablado en nuestro blog de Empleo e inserción laboral sobre la Autoestima, sobre cómo se construye y qué factores influyen a la hora de adquirir una autoestima desadecuada. En esta línea damos un paso adelante, y en nuestro post de hoy, queremos hacer referencia a las claves que propone Pau Forner Navarro para mejorar la Autoestima. Seguro que os serán de gran utilidad y os servirán de apoyo en vuestra búsqueda de empleo.

1. Encuentra el origen de tu baja autoestima

Los problemas de autoestima suelen desarrollarse durante la infancia y sus causas pueden ser muy distintas, pero si no las conoces nunca podrás trabajar sobre el origen de tus temores. Al haberse formado en la infancia, la falta de autoestima ha sido creada por la perspectiva de un niño y seguramente esté sesgada. Como no podías entender lo que estaba pasando realmente, es muy útil volver a buscar su origen y replantear tus creencias.

Para encontrar el origen de tu baja autoestima y someter tus creencias a juicio, pregúntate por lo menos tres veces el ¿Por qué? de tus miedos: ¿Por qué temo conocer gente nueva? Porque me ignorarán. ¿Por qué creo que me ignorarán? Porque no soy interesante. ¿Por qué creo que no soy interesante? Porque de pequeño me decían que nunca hablaba.

Efectivamente te da miedo conocer gente porque crees que no sabrás qué decir. Pero si te das cuenta finalmente que lo importante para conocer gente no es hablar, sino escuchar, probablemente empieces a superar ese temor.

2. Inténtalo, aunque sepas que vas a fracasar

Se ha demostrado que el principal enemigo de nuestra autoestima es, sencillamente, no hacer nada. Cuando nos sentimos amenazados nuestro instinto es buscar vías de escape porque creemos que así reduciremos nuestra ansiedad. Por eso cuando sientes miedo o desánimo en lugar de enfrentarte directamente a ellos intentas esquivarlos. Y es lógico: en el momento en que decides evitar lo que te preocupa notas una sensación inmediata de alivio. El problema es que esa conducta puede terminar convirtiéndose en un hábito.

Porque ¿cómo crees que terminarás sintiéndote a medio plazo? Evitar lo que temes y actuar como un cobarde no es algo de lo que puedas enorgullecerte, y eso vuelve a cerrar el círculo de la baja autoestima. Por eso cuanto más evites lo que preocupa, peor te sentirás contigo mismo.

La buena noticia es que la ciencia ha comprobado que la autoestima no depende del resultado de tus actos. Depende simplemente de que actúes. Aumenta cuando te enfrentas a las circunstancias, y disminuye cuando las evitas. Solo enfrentándote a tus miedos lograrás romper este círculo vicioso.

3. Sustituye tus objetivos por valores

Marcarse grandes objetivos suele ser sinónimo de frustraciones y pérdida de contacto con la realidad. Pero entonces, ¿qué haces sin objetivos en tu vida? ¿Cómo vas tomar decisiones? ¿Y cómo encontrarás la motivación para enfrentarte a tus retos?

Necesitas algo sólido. Algo que te permita seguir adelante cuando te sientas cansado, ansioso, deprimido o desanimado. Algo tan poderoso que te motive a salir de tu zona de confort para exponerte a aquello que temes. Hay algo que posee todos los beneficios de los objetivos y ninguno de sus inconvenientes: Tus valores. Los valores son nuestra definición más fundamental, nuestra hoja de ruta. Nos marcan la dirección cuando creemos que nos estamos perdiendo y nos dan energía para seguir luchando. Gracias a tus valores también podrás conseguir un plus de autoestima cuando más lo necesites.

Cada vez que tengas que enfrentarte a un reto, saca tu listado de valores, elige uno, y durante un par de minutos recuerda por qué es importante para ti. Aumentará tu autoestima y te protegerá de la ansiedad.

4. Identifica tus verdaderas fortalezas

Además de tus valores, para construir tu autoestima necesitas convencerte de que hay algo bueno en ti. Y te aseguro que TODOS tenemos puntos fuertes, el problema es que las personas con poca autoestima no los saben identificar. Para encontrar tus fortalezas piensa en cinco logros que hayas conseguido en tu vida, como terminar tu carrera mientras trabajabas, aprender a cocinar solo o lograr seducir a tu pareja. Si te cuesta encontrarlos es porque no estás siendo generoso contigo mismo, así que imagínate que ese éxito lo hubiera conseguido un amigo, ¿qué le dirías? ¿cómo se lo reconocerías?

Luego piensa qué características personales positivas son necesarias para conseguir cada uno de ellos. En los ejemplos anteriores podrían ser la perseverancia, la curiosidad y la iniciativa. Éstas son tus fortalezas.

Cada vez que te sientas juzgado o cuestionado, repasa mentalmente tu lista de fortalezas y recuerda de dónde provienen. Está demostrado científicamente que así te sentirás más seguro de ti mismo. Incluso se comprobó en un estudio que pensar en tus puntos fuertes antes de un examen puede ayudarte a sacar mejores notas.

5. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales

Ahora ya tienes tu conjunto de valores y fortalezas para empezar a creer en ti. Pero nuestras experiencias del pasado, incluso aquellas que ya no recordamos, continúan afectando nuestra vida en forma de “voz interior”.

En personas con una autoestima sana esta voz suele ser amable y reconfortante. Pero en aquellas con baja autoestima se convierte en su peor crítico, castigándoles por sus errores y despreciando sus logros. Este diálogo interno provoca ansiedad y nos recluye en nuestro círculo de confort, así que es clave que también seas capaz de superarlo. El problema es que esa voz interior es irracional y como esos pensamientos irracionales no necesitan ninguna base real para existir, debes ponerlos a prueba para que tu razón los venza. ¿Es una amenaza real o está totalmente infundada?

El proceso para vencerlos es el siguiente:

  • Identifica en qué situaciones aparecen y qué te dicen. Tus pensamientos negativos suelen ser siempre los mismos, así que ¿de qué manera te hacen interpretar las situaciones? ¿Qué emociones te provocan?
  • Finalmente, racionaliza tus pensamientos negativos irracionales respondiendo a estas tres preguntas: ¿Estás seguro de que eso va a ocurrir?, si realmente ocurre, ¿cómo estarás dentro de un año?, ¿qué le dirías a un amigo que te estuviera contando eso?

Crea el hábito de identificar y cuestionar tus pensamientos negativos y empezarás a disminuir su efecto sobre ti.

6. Sepárate de tus miedos con aceptación y compromiso

Es posible que después de identificar y racionalizar tus pensamientos negativos todavía tengas algunos miedos tan profundos que te sigan bloqueando. No te preocupes, porque para eso tenemos la estrategia de aceptación y compromiso, un método que ha demostrado una enorme eficacia científica para superar esas creencias.

La mayoría de gente, cuando hay algo que le preocupa, intenta no pensar en ello. Tratamos de bloquear nuestros pensamientos o distraernos pensando en otra cosa. Pero eso no solo ha demostrado que no funciona, sino que además provoca que tus miedos vuelvan con más fuerza. En lugar de intentar ignorarlos, tienes que aprender a desligarte de ellos.

Para conseguirlo, practica este proceso cada vez que sientas que el miedo te invade:

  • No bloquees el pensamiento que causa ese miedo. Dale espacio y siéntelo.
  • Familiarízate con tu miedo. Ponle un nombre e imagínate cómo sería su forma física (si lo dibujas todavía mejor).
  • Utiliza un poco de mindfulness para que fluya y se marche. Puedes imaginarte un manantial de agua que arrastra unas hojas. Visualiza tu miedo encima de una hoja mientras el rio lo arrastra y desaparece lentamente.

No intentes bloquear tus miedos. Dales espacio y familiarízate con ellos hasta que los veas como el típico compañero de viaje pesado. Así desaparecerán.

7. Perdónate a ti mismo con la autocompasión

Apoyarte en tus valores, identificar tus fortalezas y racionalizar y desvincularte de tus pensamientos negativos es necesario, pero para conseguir una autoestima sana te falta algo imprescindible. Te falta aprender a perdonarte por tus errores. En jerga psicológica a esto se le llama autocompasión, y se trata de una estrategia que está revolucionando la comunidad científica gracias a sus espectaculares resultados.

Tú eres tu peor crítico. Si después de prepararte dos años para aprobar unas oposiciones no lo consiguieras probablemente te sentirías muy decepcionado. Pero si le ocurriera a un amigo tuyo, ¿no le consolarías diciéndole que lo importante era intentarlo? ¿Que ya tendrá más oportunidades? Pues la autocompasión consiste en tratarte con la misma empatía con la que tratarías a ese amigo tuyo. Significa darte apoyo y ser comprensivo contigo, en lugar de criticarte y juzgarte. Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes un error.

Cada vez que te descubras a ti mismo castigándote, sustituye tu voz crítica por esta voz compasiva. Tu autoestima lo agradecerá.

8. Aumenta tu confianza con las posturas de poder

Aunque casi todo el mundo cree que la autoestima nace en nuestra mente, los estudios más recientes de investigadores como la Dra. Amy Cuddy apuntan que también tiene parte de su origen en el cuerpo. Hasta hace poco se creía que la vía de comunicación entre mente y cuerpo solo tenía un sentido. Pero la realidad es que tu lenguaje no verbal también influye en tu estado anímico. Se trata de un pez que se muerde la cola: cuando te sientes derrotado lo expresas encogiendo tu cuerpo, lo que te hace sentir todavía más deprimido.

Pero es posible romper ese círculo vicioso, y es tan sencillo como utilizar una postura erguida y expansiva cuando te encuentres abatido. A este tipo de poses (cabeza elevada, hombros hacia atrás y manos apoyadas en las caderas) se les llama posturas de poder.

Puedes empezar por mantener cada mañana una pose de poder durante un par de minutos, y también cada vez que tengas que enfrentarte a un reto. Te sentirás más confiado.

9. Multiplica tu autoestima con el ejercicio

Tu cuerpo tiene algo más que decir sobre tu confianza, y es que quizás esta sea la forma más rápida de aumentarla. Los resultados del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima demostraron que, siempre que sea de mediana intensidad, hacer deporte incrementa la autoestima a corto plazo.

No olvides incluir una rutina diaria de ejercicios de 30 minutos de duración. Empezarás a notar los resultados de inmediato.

10. Piensa menos en ti y más en los demás

La espiral de la baja autoestima es un círculo vicioso. En nuestro afán por sentirnos mejor empezamos a chequear constantemente nuestro estado anímico. ¿Cómo me siento hoy? ¿Esta opresión en el estómago significa que voy a hundirme otra vez? Eso solo crea mayor ansiedad.

Para sentirte mejor deberías hacer todo lo contrario: dejar de pensar tanto en ti y centrar tu atención hacia fuera. Pensar solo en tus problemas no te hace ningún favor, tal y como se comprobó en un estudio de las universidades de Yale y California. En él, los participantes que realizaron acciones altruistas mantuvieron un estado anímico mucho más positivo que los que siguieron centrados en sí mismos. Ayudar a la gente tiene efectos beneficiosos sobre nuestra autoestima por dos motivos:

  • El primero es porque te ayuda a distraer la atención sobre ti mismo, algo fundamental.
  • El segundo es porque parece estimular ciertos sistemas biológicos que reducen las respuestas emocionales relacionadas con la ansiedad. Es como si estuviéramos programados para ayudar a nuestros semejantes.

Empieza a hacer más cosas por los demás porque, en el fondo, también lo estarás haciendo para ti.

La Autoestima

La Autoestima

La Autoestima se fundamenta en los pensamientos, emociones y creencias de cada uno. Si pienso mal sobre mí, si creo que no soy nada, si me comparo con los demás y sólo veo mis defectos… será necesario revisar mis pensamientos irracionales que, irremediablemente, me empujan a hundirme. Por lo tanto, la autoestima no depende de los éxitos externos: dinero, éxito, poder, aprecio de los demás, sino de actitudes y valoraciones internas.

¿Cómo se construye la Autoestima?

A lo largo de la vida vamos construyendo nuestra autoestima, en función de las experiencias que hemos vivido en relación a los demás, y de las valoraciones, interpretaciones y atribuciones que hacemos de esas experiencias. Podríamos decir que se desarrolla en función de factores externos o ambientales y factores internos (pensamientos al procesar las experiencias). Es fundamental tener en cuenta ambos tipos de factores para mejorar la autoestima.

Factores Externos al construir la autoestima

  • La forma en la que nos miramos a nosotros mismos se aprende. Por decirlo de algún modo, la “óptica” con la que nos vemos está influenciada por las experiencias, circunstancias, acontecimientos y situaciones que vivimos a lo largo de nuestra vida.
  • La relación con otras personas influye en esa “óptica”. Los padres, la familia, los amigos, los profesores, todas las personas que consideramos significativas, tienen una influencia sobre la percepción que cada persona desarrolla de sí misma.
  • Según los mensajes recibidos de quienes nos han acompañado a lo largo de la vida, se crea una percepción de uno mismo. Los mensajes que vamos escuchando se van grabando en nosotros y definen el estilo de nuestro diálogo interno, la “óptica” con la que nos vemos.

Factores Internos al construir la autoestima

  • Los pensamientos, las valoraciones o interpretaciones que hagamos de las experiencias de nuestra vida median en el desarrollo de nuestra autoestima.
  • Vivimos experiencias que nos marcan, que se graban en nosotros, y la interpretación que demos a éstas es tan importante como las experiencias en sí mismas.
  • La atribución que demos a nuestros éxitos y fracasos influirán también de forma decisiva en nuestra autoestima.
  • Al mismo tiempo, la forma de ver el mundo (la interpretación que hacemos del mundo) influirá enormemente en cómo nos sintamos y dicho sentimiento afectará a su vez a nuestros niveles de autoestima.
  • Cuando las cosas no salen tal y como esperamos, el modo en el que interpretamos el resultado es muy importante en la valoración que realicemos de nuestras capacidades y habilidades.

¿Cómo se adquiere una autoestima desadecuada y cómo mejorarla?

Existen varios factores que pueden hacer que nuestra autoestima no sea correcta. Para mejorarla es importante que los tengamos en cuenta:

1. Tener demasiado en cuenta la opinión de los demás sobre nosotros mismos. Es normal que nos guste sentirnos queridos, halagados, pero no es bueno necesitar la constante atención y aprobación de los demás para sentirnos bien. Hay que evitar la tendencia a complacer a los demás. Por otro lado, hay personas que se rodean de otras que les hacen daño con sus constantes reproches, críticas destructivas o desvalorizaciones, atacando su autoestima. Es importante alejarse de esas relaciones y personas.

2. La tendencia a hacer comparaciones con lo que pensamos que son otras personas o lo que creemos que tienen. No sólo es importante considerar que no sabemos mucho sobre cómo es verdaderamente esa otra persona con la que nos comparamos, sino que es importante darse cuenta que lo que sirve para ella no tiene por qué ser válido para nosotras o nosotros.

3. La tendencia a evitar los retos. Es mejor hacerlo y fracasar que no intentarlo. Evitar los retos desarrolla la creencia de que “no somos capaces” y entramos en un estilo de evitación y auto-justificación. No digas que no puedes, hazlo. Y por supuesto, tras hacerlo valora el resultado con equilibrio, aprende de los errores y aprecia los aciertos.

4. Postergar o procrastinar, es decir, dejar para mañana lo que puedas hacer hoy. Es una forma de evadir, usando otras actividades como refugio para no enfrentar una responsabilidad. Mejorar la autoestima pasa también por dejar de procrastinar.

5. El Perfeccionismo o querer hacerlo todo bien, lo que lleva a sentirse culpable si no se consigue. El perfeccionismo nos paraliza y nos bloquea, mejorar la autoestima nos hace avanzar y progresar.

6. Una continua insatisfacción con la vida. La tendencia a verlo todo negro y vivir instalados en la queja también genera una mala autoestima y puede acabar amargándonos la vida.

7. Valorar de un modo desadecuado las críticas, atendiendo a las destructivas y obviando las buenas críticas. Es importante saber, por un lado, que puedes enseñar a los demás a tratarte de una forma adecuada, actuando con asertividad, y frenar así críticas ofensivas o destructivas. De igual modo, aprender a aceptar y expresar críticas, es una habilidad social muy necesaria.

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