En un mundo laboral en constante cambio, es común que muchas personas se cuestionen si es el momento adecuado para reinventarse profesionalmente. A menudo, escuchamos frases como: «Ya tengo 45 años, es muy tarde para cambiar» o «Acabo de comenzar mi carrera, no puedo empezar de nuevo». Sin embargo, la realidad es que no existe una edad ideal para cambiar de carrera; la reconversión profesional puede llevarse a cabo a cualquier edad y en cualquier momento.
Cambios en la treintena
A los 30 años, muchas personas han adquirido cierta experiencia laboral, pero a menudo también se sienten desilusionadas con el camino elegido. Según un estudio del Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), muchos jóvenes profesionales están considerando un cambio de carrera debido a la falta de satisfacción en sus trabajos actuales. Este puede ser un buen momento para reflexionar sobre lo que realmente se desea hacer y explorar nuevas oportunidades, ya que muchas instituciones ofrecen formación y programas de reciclaje profesional.
La cuarentena: un momento de reflexión
Al llegar a los 40 años, es común que surjan dudas sobre el futuro profesional. Esta etapa puede ser un punto de inflexión, donde las prioridades cambian y se cuestiona si el trabajo actual se alinea con las aspiraciones personales. La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) señala que las personas de esta edad suelen tener más claridad sobre sus valores y metas, lo que les permite tomar decisiones más informadas. A menudo, aquellos que eligen cambiar de carrera a esta edad logran encontrar mayor satisfacción en su vida laboral.
Nuevas oportunidades a los 50 y más
A partir de los 50 años, muchas personas consideran la jubilación, pero también puede ser una etapa de reinvención. Según un informe de la Universidad de Valencia, un porcentaje creciente de trabajadores mayores decide emprender o cambiar de carrera, atraídos por nuevas pasiones y oportunidades que antes no se habían considerado. Las empresas, por su parte, están comenzando a valorar la experiencia y el conocimiento que estos profesionales aportan, lo que puede resultar en una alta demanda de talento senior.
Preguntas clave para la reconversión
Independientemente de la edad, es fundamental hacer una autoevaluación antes de decidir cambiar de carrera. Pregúntate:
¿Qué me apasiona en mi trabajo actual?
¿Cuáles son mis habilidades transferibles?
Si el dinero no fuera un problema, ¿seguiría en esta carrera?
¿Dónde me veo en cinco o diez años?
Estas preguntas pueden ayudar a clarificar tus objetivos y facilitar el proceso de cambio.
Desmontando mitos sobre la edad
A menudo, las creencias limitantes sobre la edad pueden impedir que las personas se sientan capaces de realizar un cambio. Frases como «No voy a cambiar de carrera ahora» o «Es demasiado tarde para mí» son comunes, pero es importante recordar que muchas personas exitosas han hecho cambios significativos en sus vidas profesionales en etapas avanzadas de su carrera. Por ejemplo, el Instituto Nacional de Estadística (INE) reporta que el emprendimiento entre personas mayores de 50 años ha ido en aumento, lo que demuestra que nunca es tarde para seguir tus sueños.
No hay una edad ideal para cambiar de carrera. Lo más importante es estar en sintonía contigo mismo y con tus necesidades y valores. Si sientes que es el momento de dar un nuevo rumbo a tu vida profesional, no dudes en explorar tus opciones. Recuerda que el cambio es posible a cualquier edad, y puede ser la oportunidad que has estado esperando.
Una de las mayores dificultades que nos transmiten las empresas, sobre todo pequeñas y medianas, es que no logran encontrar al candidato ideal. Quienes nos dedicamos a la Intermediación Laboral o hemos estado en Recursos Humanos, sabemos que este proceso no es fácil y que el factor personal y subjetivo juega un gran papel en el éxito del proceso de selección.
Esta subjetividad entra en juego por ambas partes, tanto el seleccionador como el candidato son personas con sus creencias, valores y actitudes.
Si bien es cierto que intentar objetivar el proceso de selección puede ser un buen punto de partida para encontrar al candidato que buscamos, también debemos tener en cuenta esa subjetividad y valorarla como tal, es decir, tener en cuenta cuestiones como la actitud y valores de la persona y asegurarnos de que están alineados con los de la empresa, ya que este aspecto será clave para un proceso de selección exitoso.
Otras de las claves para poder encontrar a ese/a candidato/a que encaja a la perfección en lo que estamos buscando serán:
Utilizar suficientes o adecuadas fuentes de reclutamiento
Especificar bien los requisitos del puesto a todos los niveles
Transmitir con sinceridad las condiciones del puesto para no crear falsas expectativas
Desde nuestra entidad te ayudamos en esta labor, clave para tener éxito y encontrar al candidato/a ideal.
Algunas de las ventajas de dejarse asesorar por una agencia de colocación y/o entidades que trabajamos con programas de empleo y orientación, en la búsqueda del candidato/a más adecuado/a son:
Conocemos a los/las candidatos/as de manera directa y personal, dado que sus orientadores/as han realizado varias sesiones individuales previas, antes de derivarlos/as a cualquier oferta.
Nuestra bolsa de candidatos pone a disposición de la empresa perfiles muy diversos.
La motivación hacia el puesto está asegurada, ya que se realiza una valoración previa de la persona, acerca de sus intereses y objetivos laborales y, muy importante, su Actitud. Siempre nos vamos a asegurar de que estos aspectos estén alineados con el puesto a cubrir y la cultura y valores de la empresa.
El numero de candidatos/as enviado es pequeño, siendo más manejable, y porque preferimos ajustarnos en la pre-selección a los requisitos marcados por la empresa y asegurarnos de que realmente se adaptan y cumplen el perfil.
Este post es una actuación enmarcada en el programa PILA, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, en colaboración con la Consejería de Industria, Empleo y Promoción Económica de Asturias y el impulso de CEPES como Organismo Intermedio del FSE.
Ya os hemos hablado en nuestro blog de Empleo e inserción laboral sobre la Autoestima, sobre cómo se construye y qué factores influyen a la hora de adquirir una autoestima desadecuada. En esta línea damos un paso adelante, y en nuestro post de hoy, queremos hacer referencia a las claves que proponePau Forner Navarro para mejorar la Autoestima. Seguro que os serán de gran utilidad y os servirán de apoyo en vuestra búsqueda de empleo.
1. Encuentra el origen de tu baja autoestima
Los problemas de autoestima suelen desarrollarse durante la infancia y sus causas pueden ser muy distintas, pero si no las conoces nunca podrás trabajar sobre el origen de tus temores. Al haberse formado en la infancia, la falta de autoestima ha sido creada por la perspectiva de un niño y seguramente esté sesgada. Como no podías entender lo que estaba pasando realmente, es muy útil volver a buscar su origen y replantear tus creencias.
Para encontrar el origen de tu baja autoestima y someter tus creencias a juicio, pregúntate por lo menos tres veces el ¿Por qué? de tus miedos: ¿Por qué temo conocer gente nueva? Porque me ignorarán. ¿Por qué creo que me ignorarán? Porque no soy interesante. ¿Por qué creo que no soy interesante? Porque de pequeño me decían que nunca hablaba.
Efectivamente te da miedo conocer gente porque crees que no sabrás qué decir. Pero si te das cuenta finalmente que lo importante para conocer gente no es hablar, sino escuchar, probablemente empieces a superar ese temor.
2. Inténtalo, aunque sepas que vas a fracasar
Se ha demostrado que el principal enemigo de nuestra autoestima es, sencillamente, no hacer nada. Cuando nos sentimos amenazados nuestro instinto es buscar vías de escape porque creemos que así reduciremos nuestra ansiedad. Por eso cuando sientes miedo o desánimo en lugar de enfrentarte directamente a ellos intentas esquivarlos.Y es lógico: en el momento en que decides evitar lo que te preocupa notas una sensación inmediata de alivio. El problema es que esa conducta puede terminar convirtiéndose en un hábito.
Porque ¿cómo crees que terminarás sintiéndote a medio plazo? Evitar lo que temes y actuar como un cobarde no es algo de lo que puedas enorgullecerte, y eso vuelve a cerrar el círculo de la baja autoestima. Por eso cuanto más evites lo que preocupa, peor te sentirás contigo mismo.
La buena noticia es que la ciencia ha comprobado que la autoestima no depende del resultado de tus actos. Depende simplemente de que actúes. Aumenta cuando te enfrentas a las circunstancias, y disminuye cuando las evitas. Solo enfrentándote a tus miedos lograrás romper este círculo vicioso.
3. Sustituye tus objetivos por valores
Marcarse grandes objetivos suele ser sinónimo de frustraciones y pérdida de contacto con la realidad. Pero entonces, ¿qué haces sin objetivos en tu vida? ¿Cómo vas tomar decisiones? ¿Y cómo encontrarás la motivación para enfrentarte a tus retos?
Necesitas algo sólido. Algo que te permita seguir adelante cuando te sientas cansado, ansioso, deprimido o desanimado. Algo tan poderoso que te motive a salir de tu zona de confort para exponerte a aquello que temes. Hay algo que posee todos los beneficios de los objetivos y ninguno de sus inconvenientes: Tus valores. Los valores son nuestra definición más fundamental, nuestra hoja de ruta. Nos marcan la dirección cuando creemos que nos estamos perdiendo y nos dan energía para seguir luchando. Gracias a tus valores también podrás conseguir un plus de autoestima cuando más lo necesites.
Cada vez que tengas que enfrentarte a un reto, saca tu listado de valores, elige uno, y durante un par de minutos recuerda por qué es importante para ti. Aumentará tu autoestima y te protegerá de la ansiedad.
4. Identifica tus verdaderas fortalezas
Además de tus valores, para construir tu autoestima necesitas convencerte de que hay algo bueno en ti. Y te aseguro que TODOS tenemos puntos fuertes, el problema es que las personas con poca autoestima no los saben identificar. Para encontrar tus fortalezas piensa en cinco logros que hayas conseguido en tu vida, como terminar tu carrera mientras trabajabas, aprender a cocinar solo o lograr seducir a tu pareja. Si te cuesta encontrarlos es porque no estás siendo generoso contigo mismo, así que imagínate que ese éxito lo hubiera conseguido un amigo, ¿qué le dirías? ¿cómo se lo reconocerías?
Luego piensa qué características personales positivas son necesarias para conseguir cada uno de ellos. En los ejemplos anteriores podrían ser la perseverancia, la curiosidad y la iniciativa. Éstas son tus fortalezas.
Cada vez que te sientas juzgado o cuestionado, repasa mentalmente tu lista de fortalezas y recuerda de dónde provienen. Está demostrado científicamente que así te sentirás más seguro de ti mismo. Incluso se comprobó en un estudio que pensar en tus puntos fuertes antes de un examen puede ayudarte a sacar mejores notas.
5. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales
Ahora ya tienes tu conjunto de valores y fortalezas para empezar a creer en ti. Pero nuestras experiencias del pasado, incluso aquellas que ya no recordamos, continúan afectando nuestra vida en forma de “voz interior”.
En personas con una autoestima sana esta voz suele ser amable y reconfortante. Pero en aquellas con baja autoestima se convierte en su peor crítico, castigándoles por sus errores y despreciando sus logros. Este diálogo interno provoca ansiedad y nos recluye en nuestro círculo de confort, así que es clave que también seas capaz de superarlo. El problema es que esa voz interior es irracional y como esos pensamientos irracionales no necesitan ninguna base real para existir, debes ponerlos a prueba para que tu razón los venza. ¿Es una amenaza real o está totalmente infundada?
El proceso para vencerlos es el siguiente:
Identifica en qué situaciones aparecen y qué te dicen. Tus pensamientos negativos suelen ser siempre los mismos, así que ¿de qué manera te hacen interpretar las situaciones? ¿Qué emociones te provocan?
Finalmente, racionaliza tus pensamientos negativos irracionales respondiendo a estas tres preguntas: ¿Estás seguro de que eso va a ocurrir?, si realmente ocurre, ¿cómo estarás dentro de un año?, ¿qué le dirías a un amigo que te estuviera contando eso?
Crea el hábito de identificar y cuestionar tus pensamientos negativos y empezarás a disminuir su efecto sobre ti.
6. Sepárate de tus miedos con aceptación y compromiso
Es posible que después de identificar y racionalizar tus pensamientos negativos todavía tengas algunos miedos tan profundos que te sigan bloqueando. No te preocupes, porque para eso tenemos la estrategia de aceptación y compromiso, un método que ha demostrado una enorme eficacia científica para superar esas creencias.
La mayoría de gente, cuando hay algo que le preocupa, intenta no pensar en ello. Tratamos de bloquear nuestros pensamientos o distraernos pensando en otra cosa. Pero eso no solo ha demostrado que no funciona, sino que además provoca que tus miedos vuelvan con más fuerza. En lugar de intentar ignorarlos, tienes que aprender a desligarte de ellos.
Para conseguirlo, practica este proceso cada vez que sientas que el miedo te invade:
No bloquees el pensamiento que causa ese miedo. Dale espacio y siéntelo.
Familiarízate con tu miedo. Ponle un nombre e imagínate cómo sería su forma física (si lo dibujas todavía mejor).
Utiliza un poco de mindfulness para que fluya y se marche. Puedes imaginarte un manantial de agua que arrastra unas hojas. Visualiza tu miedo encima de una hoja mientras el rio lo arrastra y desaparece lentamente.
No intentes bloquear tus miedos. Dales espacio y familiarízate con ellos hasta que los veas como el típico compañero de viaje pesado. Así desaparecerán.
7. Perdónate a ti mismo con la autocompasión
Apoyarte en tus valores, identificar tus fortalezas y racionalizar y desvincularte de tus pensamientos negativos es necesario, pero para conseguir una autoestima sana te falta algo imprescindible. Te falta aprender a perdonarte por tus errores. En jerga psicológica a esto se le llama autocompasión, y se trata de una estrategia que está revolucionando la comunidad científica gracias a sus espectaculares resultados.
Tú eres tu peor crítico. Si después de prepararte dos años para aprobar unas oposiciones no lo consiguieras probablemente te sentirías muy decepcionado. Pero si le ocurriera a un amigo tuyo, ¿no le consolarías diciéndole que lo importante era intentarlo? ¿Que ya tendrá más oportunidades? Pues la autocompasión consiste en tratarte con la misma empatía con la que tratarías a ese amigo tuyo. Significa darte apoyo y ser comprensivo contigo, en lugar de criticarte y juzgarte. Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes un error.
Cada vez que te descubras a ti mismo castigándote, sustituye tu voz crítica por esta voz compasiva. Tu autoestima lo agradecerá.
8. Aumenta tu confianza con las posturas de poder
Aunque casi todo el mundo cree que la autoestima nace en nuestra mente, los estudios más recientes de investigadores como la Dra. Amy Cuddy apuntan que también tiene parte de su origen en el cuerpo. Hasta hace poco se creía que la vía de comunicación entre mente y cuerpo solo tenía un sentido. Pero la realidad es que tu lenguaje no verbal también influye en tu estado anímico. Se trata de un pez que se muerde la cola: cuando te sientes derrotado lo expresas encogiendo tu cuerpo, lo que te hace sentir todavía más deprimido.
Pero es posible romper ese círculo vicioso, y es tan sencillo como utilizar una postura erguida y expansiva cuando te encuentres abatido. A este tipo de poses (cabeza elevada, hombros hacia atrás y manos apoyadas en las caderas) se les llama posturas de poder.
Puedes empezar por mantener cada mañana una pose de poder durante un par de minutos, y también cada vez que tengas que enfrentarte a un reto. Te sentirás más confiado.
9. Multiplica tu autoestima con el ejercicio
Tu cuerpo tiene algo más que decir sobre tu confianza, y es que quizás esta sea la forma más rápida de aumentarla. Los resultados del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima demostraron que, siempre que sea de mediana intensidad, hacer deporte incrementa la autoestima a corto plazo.
No olvides incluir una rutina diaria de ejercicios de 30 minutos de duración. Empezarás a notar los resultados de inmediato.
10. Piensa menos en ti y más en los demás
La espiral de la baja autoestima es un círculo vicioso. En nuestro afán por sentirnos mejor empezamos a chequear constantemente nuestro estado anímico. ¿Cómo me siento hoy? ¿Esta opresión en el estómago significa que voy a hundirme otra vez? Eso solo crea mayor ansiedad.
Para sentirte mejor deberías hacer todo lo contrario: dejar de pensar tanto en ti y centrar tu atención hacia fuera. Pensar solo en tus problemas no te hace ningún favor, tal y como se comprobó en un estudio de las universidades de Yale y California. En él, los participantes que realizaron acciones altruistas mantuvieron un estado anímico mucho más positivo que los que siguieron centrados en sí mismos. Ayudar a la gente tiene efectos beneficiosos sobre nuestra autoestima por dos motivos:
El primero es porque te ayuda a distraer la atención sobre ti mismo, algo fundamental.
El segundo es porque parece estimular ciertos sistemas biológicos que reducen las respuestas emocionales relacionadas con la ansiedad. Es como si estuviéramos programados para ayudar a nuestros semejantes.
Empieza a hacer más cosas por los demás porque, en el fondo, también lo estarás haciendo para ti.
Los valores son nuestros principios esenciales, las direcciones vitales transversales que guían y orientan nuestra vida y que pueden darle un significado. ¿Qué es lo más importante para ti?, ¿qué da sentido a tu vida?
Algunas características de los valores que nos pueden ayudar a entenderlos mejor:
Los valores son elecciones que implican hacer abstracción de los condicionantes sociales.
Los valores tienen un carácter transversal y un cierto nivel de abstracción. Sin embargo, debemos saber definir qué significa cada valor para nosotros.
Aportan una dirección que da sentido a nuestras decisiones y a nuestra vida; ¿dónde llevan los objetivos sin valores que los dirijan?
La gestión constructiva de los errores y de los “fracasos” puede llevarnos hacia los valores.
Los valores dependen de nosotros; no de los demás. Por ejemplo, puedo caminar hacia el valor de ser altruista, independientemente de la conducta de las otras personas.
Los valores no son sentimientos. Sin embargo, caminar hacia el valor nos hace sentir bien.
Algunos ejemplos de Valores: Respeto/Tolerancia, Justicia, Libertad, Gratitud, Honestidad, Igualdad, Amor/Amistad, Sinceridad/Autenticidad, Independencia/autonomía, Crecimiento personal, Ayuda a los demás, Cooperación/Compartir, Humildad/sencillez, Superación/Esfuerzo, Constancia/perseverancia, Lealtad, Responsabilidad, etc.
Sin embargo, a veces, los valores, más que valores, son estereotipos sociales de los valores que, supuestamente, deberíamos tener. Pero, ¿realmente los has elegido tú? ¿O es lo que se espera de ti? Algunos, parecen “Deberías” disfrazados de valores, lo que puede llevarnos a actuar en contra de nuestras necesidades y contra nosotros mismos. A continuación, vamos a plantear algunas diferencias entre Valores y “Deberías”:
VALORES
“DEBERÍAS”
Asumen las limitaciones de nuestra especie y las limitaciones personales (sé que no los puedo conseguir).
No asumen nuestras limitaciones. “Me exijo ser como no puedo ser”.
Basados en la libertad personal. “Los elijo” (siempre dentro de las posibilidades de libre elección del ser humano).
“Impuestos” por nuestra herencia filogenética y por las normas sociales de los diferentes contextos que forman nuestro hábitat social.
Promueven el crecimiento personal; dirigirte a “Ser como quieres ser”
Promueven que “seas como los demás quieren que seas”
Tienen un compone importante de reflexión.
Dependientes de nuestro miedo al rechazo.
Asumen el error como un motor del crecimiento.
No asumen el error y el error se vive como un fracaso.
Basados en el camino. Es decir, en el proceso.
Basados en conseguir logros y resultados.
Es necesario trabajo, trabajo y trabajo, para que, gradualmente, pasen a formar parte de nuestra identidad.
Forman parte de nuestra identidad y en ocasiones no son conscientes.
Promueven una autoestima sana.
Promueven una autoestima basada en el logro y la aceptación social.
Algunas sugerencias para trabajar los Valores:
Para empezar a trabajar los valores es aconsejable identificar las normas que orienten nuestra conducta en los diferentes ámbitos de la vida (familia, trabajo, amigos, relaciones sociales…).
A continuación, haremos la siguiente reflexión: ¿Quiero realmente que estas normas determinen mi actitud y dirijan mi vida?, ¿son “Deberías”, son objetivos o son valores?, ¿cómo los he aprendido e interiorizado?, ¿están basados en el respeto de mis necesidades o en las exigencias familiares y sociales?, ¿implican renunciar a mí mismo?…
Este proceso de reflexión nos traslada a preguntas fundamentales ¿qué valores quiero que orienten mi vida en cada uno de los ámbitos?, ¿qué es lo más importante para mí?
Una vez hayas realizado una selección de “tus valores”, los que mejor te definen, es importante que describas lo que significa para ti cada valor. Nuestros valores, con frecuencia, son valores vacíos, sin contenido, y en otros casos demasiado abstractos para cumplir su principal función: orientar nuestra vida y nuestras decisiones.
Los valores nos ayudan a tomar decisiones adecuadas y coherentes, jugando un papel enormemente importante en nuestro bienestar emocional. Nos sentimos completos y bien con nosotros mismos cuando somos fieles a nuestros valores e ideas más profundas. Al contrario, cuando fallamos o somos indiferentes a ellos, aparecen los sentimientos de culpa y malestar.
Es importante tener en cuenta que los valores no tienen por qué ser estáticos y conviene revisarlos a medida que evolucionamos como personas, podemos añadir y/o eliminar alguno, reformularlos… al fin y al cabo van a orientar nuestra vida.
Una estrategia es un proceso que nos facilita dirigir de manera estructurada nuestros recursos hacia un objetivo claro y previamente definido.
Para crear una estrategia de éxito que te permita encontrar un empleo, es necesario conocer cuáles son las necesidades de “tus clientes”, en este caso, las empresas objetivo a las que te diriges, que habrás identificado previamente a la hora de definir tu objetivo profesional.
Enprimer lugar, deberías investigar sobre ellas, ver en qué situación se encuentran en la actualidad, ámbito de actuación, valores corporativos, responsabilidad social corporativa, tipo de lenguaje que utilizan, si tienen bolsa de trabajo, qué tipo de perfiles demandan, etc. Para encontrar esta información puedes acceder a su página web, redes sociales y buscar noticias en prensa sobre la empresa.
En segundo lugar, plantéate ¿Puedo cubrir esas necesidades con mi formación, experiencia, conocimientos, valores y habilidades? Para dar respuesta a esta pregunta es muy recomendable haber trabajado previamente en tu autoconocimiento, ya que es un aspecto crucial en el proceso de búsqueda de empleo.
Para ayudarte en esta reflexión te recomendamos hacer el siguiente ejercicio:
Coge una hoja de papel y divídela en tres columnas: Empresa, Yo y Estrategia.
A partir de ahí contesta a las preguntas anteriores y vete especificando el contenido en la tabla, por ejemplo:
EMPRESA
YO
ESTRATEGIA
Está en proceso de expansión internacional
Tengo un título B2 de inglés
Voy a hacer mi CV en inglés y hacerlo llegar por autocandidatura a la empresa
Valora la polivalencia de sus trabajadores
He tenido experiencias en diferentes puestos de trabajo
Haré un CV que reseñe todas mis experiencias y que destaque mi polivalencia
Como verás, de tu estrategia se desprenderán diferentes acciones a realizar, será muy importante concretarlas, ordenarlas y priorizarlas atendiendo a su importancia. Para ello, y en un siguiente paso, elaborarás un plan para lograr tu objetivo profesional.
Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.
Las cookies estrictamente necesarias tiene que activarse siempre para que podamos guardar tus preferencias de ajustes de cookies.
Estas cookies son:
Sesión de usuario
Seguridad
Si desactivas esta cookie no podremos guardar tus preferencias. Esto significa que cada vez que visites esta web tendrás que activar o desactivar las cookies de nuevo.
Cookies de Analytics
Esta web utiliza Google Analytics para recopilar información anónima tal como el número de visitantes del sitio, o las páginas más populares.
Dejar esta cookie activa nos permite mejorar nuestra web.
¡Por favor, activa primero las cookies estrictamente necesarias para que podamos guardar tus preferencias!