Cómo encontrar al candidato/a ideal

Cómo encontrar al candidato/a ideal

Una de las mayores dificultades que nos transmiten las empresas, sobre todo pequeñas y medianas, es que no logran encontrar al candidato ideal. Quienes nos dedicamos a la Intermediación Laboral o hemos estado en Recursos Humanos, sabemos que este proceso no es fácil y que el factor personal y subjetivo juega un gran papel en el éxito del proceso de selección.

Esta subjetividad entra en juego por ambas partes, tanto el seleccionador como el candidato son personas con sus creencias, valores y actitudes.

Si bien es cierto que intentar objetivar el proceso de selección puede ser un buen punto de partida para encontrar al candidato que buscamos, también debemos tener en cuenta esa subjetividad y valorarla como tal, es decir, tener en cuenta cuestiones como la actitud y valores de la persona y asegurarnos de que están alineados con los de la empresa, ya que este aspecto será clave para un proceso de selección exitoso.

Otras de las claves para poder encontrar a ese/a candidato/a que encaja a la perfección en lo que estamos buscando serán:

  • Utilizar suficientes o adecuadas fuentes de reclutamiento
  • Especificar bien los requisitos del puesto a todos los niveles
  • Transmitir con sinceridad las condiciones del puesto para no crear falsas expectativas

Desde nuestra entidad te ayudamos en esta labor, clave para tener éxito y encontrar al candidato/a ideal.

Algunas de las ventajas de dejarse asesorar por una agencia de colocación y/o entidades que trabajamos con programas de empleo y orientación, en la búsqueda del candidato/a más adecuado/a son:

  • Conocemos a los/las candidatos/as de manera directa y personal, dado que sus orientadores/as han realizado varias sesiones individuales previas, antes de derivarlos/as a cualquier oferta.
  • Nuestra bolsa de candidatos pone a disposición de la empresa perfiles muy diversos.
  • La motivación hacia el puesto está asegurada, ya que se realiza una valoración previa de la persona, acerca de sus intereses y objetivos laborales y, muy importante, su Actitud. Siempre nos vamos a asegurar de que estos aspectos estén alineados con el puesto a cubrir y la cultura y valores de la empresa.
  • El numero de candidatos/as enviado es pequeño, siendo más manejable, y porque preferimos ajustarnos en la pre-selección a los requisitos marcados por la empresa y asegurarnos de que realmente se adaptan y cumplen el perfil.

Este post es una actuación enmarcada en el programa PILA, cofinanciado por el Fondo Social Europeo, en colaboración con la Consejería de Industria, Empleo y Promoción Económica de Asturias y el impulso de CEPES como Organismo Intermedio del FSE.

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Claves para mejorar tu Autoestima

Claves para mejorar tu Autoestima

Ya os hemos hablado en nuestro blog de Empleo e inserción laboral sobre la Autoestima, sobre cómo se construye y qué factores influyen a la hora de adquirir una autoestima desadecuada. En esta línea damos un paso adelante, y en nuestro post de hoy, queremos hacer referencia a las claves que propone Pau Forner Navarro para mejorar la Autoestima. Seguro que os serán de gran utilidad y os servirán de apoyo en vuestra búsqueda de empleo.

1. Encuentra el origen de tu baja autoestima

Los problemas de autoestima suelen desarrollarse durante la infancia y sus causas pueden ser muy distintas, pero si no las conoces nunca podrás trabajar sobre el origen de tus temores. Al haberse formado en la infancia, la falta de autoestima ha sido creada por la perspectiva de un niño y seguramente esté sesgada. Como no podías entender lo que estaba pasando realmente, es muy útil volver a buscar su origen y replantear tus creencias.

Para encontrar el origen de tu baja autoestima y someter tus creencias a juicio, pregúntate por lo menos tres veces el ¿Por qué? de tus miedos: ¿Por qué temo conocer gente nueva? Porque me ignorarán. ¿Por qué creo que me ignorarán? Porque no soy interesante. ¿Por qué creo que no soy interesante? Porque de pequeño me decían que nunca hablaba.

Efectivamente te da miedo conocer gente porque crees que no sabrás qué decir. Pero si te das cuenta finalmente que lo importante para conocer gente no es hablar, sino escuchar, probablemente empieces a superar ese temor.

2. Inténtalo, aunque sepas que vas a fracasar

Se ha demostrado que el principal enemigo de nuestra autoestima es, sencillamente, no hacer nada. Cuando nos sentimos amenazados nuestro instinto es buscar vías de escape porque creemos que así reduciremos nuestra ansiedad. Por eso cuando sientes miedo o desánimo en lugar de enfrentarte directamente a ellos intentas esquivarlos. Y es lógico: en el momento en que decides evitar lo que te preocupa notas una sensación inmediata de alivio. El problema es que esa conducta puede terminar convirtiéndose en un hábito.

Porque ¿cómo crees que terminarás sintiéndote a medio plazo? Evitar lo que temes y actuar como un cobarde no es algo de lo que puedas enorgullecerte, y eso vuelve a cerrar el círculo de la baja autoestima. Por eso cuanto más evites lo que preocupa, peor te sentirás contigo mismo.

La buena noticia es que la ciencia ha comprobado que la autoestima no depende del resultado de tus actos. Depende simplemente de que actúes. Aumenta cuando te enfrentas a las circunstancias, y disminuye cuando las evitas. Solo enfrentándote a tus miedos lograrás romper este círculo vicioso.

3. Sustituye tus objetivos por valores

Marcarse grandes objetivos suele ser sinónimo de frustraciones y pérdida de contacto con la realidad. Pero entonces, ¿qué haces sin objetivos en tu vida? ¿Cómo vas tomar decisiones? ¿Y cómo encontrarás la motivación para enfrentarte a tus retos?

Necesitas algo sólido. Algo que te permita seguir adelante cuando te sientas cansado, ansioso, deprimido o desanimado. Algo tan poderoso que te motive a salir de tu zona de confort para exponerte a aquello que temes. Hay algo que posee todos los beneficios de los objetivos y ninguno de sus inconvenientes: Tus valores. Los valores son nuestra definición más fundamental, nuestra hoja de ruta. Nos marcan la dirección cuando creemos que nos estamos perdiendo y nos dan energía para seguir luchando. Gracias a tus valores también podrás conseguir un plus de autoestima cuando más lo necesites.

Cada vez que tengas que enfrentarte a un reto, saca tu listado de valores, elige uno, y durante un par de minutos recuerda por qué es importante para ti. Aumentará tu autoestima y te protegerá de la ansiedad.

4. Identifica tus verdaderas fortalezas

Además de tus valores, para construir tu autoestima necesitas convencerte de que hay algo bueno en ti. Y te aseguro que TODOS tenemos puntos fuertes, el problema es que las personas con poca autoestima no los saben identificar. Para encontrar tus fortalezas piensa en cinco logros que hayas conseguido en tu vida, como terminar tu carrera mientras trabajabas, aprender a cocinar solo o lograr seducir a tu pareja. Si te cuesta encontrarlos es porque no estás siendo generoso contigo mismo, así que imagínate que ese éxito lo hubiera conseguido un amigo, ¿qué le dirías? ¿cómo se lo reconocerías?

Luego piensa qué características personales positivas son necesarias para conseguir cada uno de ellos. En los ejemplos anteriores podrían ser la perseverancia, la curiosidad y la iniciativa. Éstas son tus fortalezas.

Cada vez que te sientas juzgado o cuestionado, repasa mentalmente tu lista de fortalezas y recuerda de dónde provienen. Está demostrado científicamente que así te sentirás más seguro de ti mismo. Incluso se comprobó en un estudio que pensar en tus puntos fuertes antes de un examen puede ayudarte a sacar mejores notas.

5. Convierte tus pensamientos negativos en respuestas racionales

Ahora ya tienes tu conjunto de valores y fortalezas para empezar a creer en ti. Pero nuestras experiencias del pasado, incluso aquellas que ya no recordamos, continúan afectando nuestra vida en forma de “voz interior”.

En personas con una autoestima sana esta voz suele ser amable y reconfortante. Pero en aquellas con baja autoestima se convierte en su peor crítico, castigándoles por sus errores y despreciando sus logros. Este diálogo interno provoca ansiedad y nos recluye en nuestro círculo de confort, así que es clave que también seas capaz de superarlo. El problema es que esa voz interior es irracional y como esos pensamientos irracionales no necesitan ninguna base real para existir, debes ponerlos a prueba para que tu razón los venza. ¿Es una amenaza real o está totalmente infundada?

El proceso para vencerlos es el siguiente:

  • Identifica en qué situaciones aparecen y qué te dicen. Tus pensamientos negativos suelen ser siempre los mismos, así que ¿de qué manera te hacen interpretar las situaciones? ¿Qué emociones te provocan?
  • Finalmente, racionaliza tus pensamientos negativos irracionales respondiendo a estas tres preguntas: ¿Estás seguro de que eso va a ocurrir?, si realmente ocurre, ¿cómo estarás dentro de un año?, ¿qué le dirías a un amigo que te estuviera contando eso?

Crea el hábito de identificar y cuestionar tus pensamientos negativos y empezarás a disminuir su efecto sobre ti.

6. Sepárate de tus miedos con aceptación y compromiso

Es posible que después de identificar y racionalizar tus pensamientos negativos todavía tengas algunos miedos tan profundos que te sigan bloqueando. No te preocupes, porque para eso tenemos la estrategia de aceptación y compromiso, un método que ha demostrado una enorme eficacia científica para superar esas creencias.

La mayoría de gente, cuando hay algo que le preocupa, intenta no pensar en ello. Tratamos de bloquear nuestros pensamientos o distraernos pensando en otra cosa. Pero eso no solo ha demostrado que no funciona, sino que además provoca que tus miedos vuelvan con más fuerza. En lugar de intentar ignorarlos, tienes que aprender a desligarte de ellos.

Para conseguirlo, practica este proceso cada vez que sientas que el miedo te invade:

  • No bloquees el pensamiento que causa ese miedo. Dale espacio y siéntelo.
  • Familiarízate con tu miedo. Ponle un nombre e imagínate cómo sería su forma física (si lo dibujas todavía mejor).
  • Utiliza un poco de mindfulness para que fluya y se marche. Puedes imaginarte un manantial de agua que arrastra unas hojas. Visualiza tu miedo encima de una hoja mientras el rio lo arrastra y desaparece lentamente.

No intentes bloquear tus miedos. Dales espacio y familiarízate con ellos hasta que los veas como el típico compañero de viaje pesado. Así desaparecerán.

7. Perdónate a ti mismo con la autocompasión

Apoyarte en tus valores, identificar tus fortalezas y racionalizar y desvincularte de tus pensamientos negativos es necesario, pero para conseguir una autoestima sana te falta algo imprescindible. Te falta aprender a perdonarte por tus errores. En jerga psicológica a esto se le llama autocompasión, y se trata de una estrategia que está revolucionando la comunidad científica gracias a sus espectaculares resultados.

Tú eres tu peor crítico. Si después de prepararte dos años para aprobar unas oposiciones no lo consiguieras probablemente te sentirías muy decepcionado. Pero si le ocurriera a un amigo tuyo, ¿no le consolarías diciéndole que lo importante era intentarlo? ¿Que ya tendrá más oportunidades? Pues la autocompasión consiste en tratarte con la misma empatía con la que tratarías a ese amigo tuyo. Significa darte apoyo y ser comprensivo contigo, en lugar de criticarte y juzgarte. Implica aprender a calmarte y reconfortarte para volver a intentarlo, en lugar de castigarte cada vez que cometes un error.

Cada vez que te descubras a ti mismo castigándote, sustituye tu voz crítica por esta voz compasiva. Tu autoestima lo agradecerá.

8. Aumenta tu confianza con las posturas de poder

Aunque casi todo el mundo cree que la autoestima nace en nuestra mente, los estudios más recientes de investigadores como la Dra. Amy Cuddy apuntan que también tiene parte de su origen en el cuerpo. Hasta hace poco se creía que la vía de comunicación entre mente y cuerpo solo tenía un sentido. Pero la realidad es que tu lenguaje no verbal también influye en tu estado anímico. Se trata de un pez que se muerde la cola: cuando te sientes derrotado lo expresas encogiendo tu cuerpo, lo que te hace sentir todavía más deprimido.

Pero es posible romper ese círculo vicioso, y es tan sencillo como utilizar una postura erguida y expansiva cuando te encuentres abatido. A este tipo de poses (cabeza elevada, hombros hacia atrás y manos apoyadas en las caderas) se les llama posturas de poder.

Puedes empezar por mantener cada mañana una pose de poder durante un par de minutos, y también cada vez que tengas que enfrentarte a un reto. Te sentirás más confiado.

9. Multiplica tu autoestima con el ejercicio

Tu cuerpo tiene algo más que decir sobre tu confianza, y es que quizás esta sea la forma más rápida de aumentarla. Los resultados del mayor estudio realizado sobre ejercicio y autoestima demostraron que, siempre que sea de mediana intensidad, hacer deporte incrementa la autoestima a corto plazo.

No olvides incluir una rutina diaria de ejercicios de 30 minutos de duración. Empezarás a notar los resultados de inmediato.

10. Piensa menos en ti y más en los demás

La espiral de la baja autoestima es un círculo vicioso. En nuestro afán por sentirnos mejor empezamos a chequear constantemente nuestro estado anímico. ¿Cómo me siento hoy? ¿Esta opresión en el estómago significa que voy a hundirme otra vez? Eso solo crea mayor ansiedad.

Para sentirte mejor deberías hacer todo lo contrario: dejar de pensar tanto en ti y centrar tu atención hacia fuera. Pensar solo en tus problemas no te hace ningún favor, tal y como se comprobó en un estudio de las universidades de Yale y California. En él, los participantes que realizaron acciones altruistas mantuvieron un estado anímico mucho más positivo que los que siguieron centrados en sí mismos. Ayudar a la gente tiene efectos beneficiosos sobre nuestra autoestima por dos motivos:

  • El primero es porque te ayuda a distraer la atención sobre ti mismo, algo fundamental.
  • El segundo es porque parece estimular ciertos sistemas biológicos que reducen las respuestas emocionales relacionadas con la ansiedad. Es como si estuviéramos programados para ayudar a nuestros semejantes.

Empieza a hacer más cosas por los demás porque, en el fondo, también lo estarás haciendo para ti.

Los Valores

Los Valores

Los valores son nuestros principios esenciales, las direcciones vitales transversales que guían y orientan nuestra vida y que pueden darle un significado. ¿Qué es lo más importante para ti?, ¿qué da sentido a tu vida?

Algunas características de los valores que nos pueden ayudar a entenderlos mejor:

  • Los valores son elecciones que implican hacer abstracción de los condicionantes sociales.
  • Los valores tienen un carácter transversal y un cierto nivel de abstracción. Sin embargo, debemos saber definir qué significa cada valor para nosotros.
  • Aportan una dirección que da sentido a nuestras decisiones y a nuestra vida; ¿dónde llevan los objetivos sin valores que los dirijan?
  • La gestión constructiva de los errores y de los “fracasos” puede llevarnos hacia los valores.
  • Los valores dependen de nosotros; no de los demás. Por ejemplo, puedo caminar hacia el valor de ser altruista, independientemente de la conducta de las otras personas.
  • Los valores no son sentimientos. Sin embargo, caminar hacia el valor nos hace sentir bien.

Algunos ejemplos de Valores: Respeto/Tolerancia, Justicia, Libertad, Gratitud, Honestidad, Igualdad, Amor/Amistad, Sinceridad/Autenticidad, Independencia/autonomía, Crecimiento personal, Ayuda a los demás, Cooperación/Compartir, Humildad/sencillez, Superación/Esfuerzo, Constancia/perseverancia, Lealtad, Responsabilidad, etc.

Sin embargo, a veces, los valores, más que valores, son estereotipos sociales de los valores que, supuestamente, deberíamos tener. Pero, ¿realmente los has elegido tú? ¿O es lo que se espera de ti? Algunos, parecen “Deberías” disfrazados de valores, lo que puede llevarnos a actuar en contra de nuestras necesidades y contra nosotros mismos. A continuación, vamos a plantear algunas diferencias entre Valores y “Deberías”:

VALORES“DEBERÍAS”
Asumen las limitaciones de nuestra especie y las limitaciones personales (sé que no los puedo conseguir).No asumen nuestras limitaciones. “Me exijo ser como no puedo ser”.
Basados en la libertad personal. “Los elijo” (siempre dentro de las posibilidades de libre elección del ser humano).“Impuestos” por nuestra herencia filogenética y por las normas sociales de los diferentes contextos que forman nuestro hábitat social.
Promueven el crecimiento personal; dirigirte a “Ser como quieres ser”Promueven que “seas como los demás quieren que seas”
Tienen un compone importante de reflexión.Dependientes de nuestro miedo al rechazo.
Asumen el error como un motor del crecimiento.No asumen el error y el error se vive como un fracaso.
Basados en el camino. Es decir, en el proceso.Basados en conseguir logros y resultados.
Es necesario trabajo, trabajo y trabajo, para que, gradualmente, pasen a formar parte de nuestra identidad.Forman parte de nuestra identidad y en ocasiones no son conscientes.
Promueven una autoestima sana.Promueven una autoestima basada en el logro y la aceptación social.

Algunas sugerencias para trabajar los Valores:

  • Para empezar a trabajar los valores es aconsejable identificar las normas que orienten nuestra conducta en los diferentes ámbitos de la vida (familia, trabajo, amigos, relaciones sociales…).
  • A continuación, haremos la siguiente reflexión: ¿Quiero realmente que estas normas determinen mi actitud y dirijan mi vida?, ¿son “Deberías”, son objetivos o son valores?, ¿cómo los he aprendido e interiorizado?, ¿están basados en el respeto de mis necesidades o en las exigencias familiares y sociales?, ¿implican renunciar a mí mismo?…
  • Este proceso de reflexión nos traslada a preguntas fundamentales ¿qué valores quiero que orienten mi vida en cada uno de los ámbitos?, ¿qué es lo más importante para mí?
  • Una vez hayas realizado una selección de “tus valores”, los que mejor te definen, es importante que describas lo que significa para ti cada valor. Nuestros valores, con frecuencia, son valores vacíos, sin contenido, y en otros casos demasiado abstractos para cumplir su principal función: orientar nuestra vida y nuestras decisiones.

Los valores nos ayudan a tomar decisiones adecuadas y coherentes, jugando un papel enormemente importante en nuestro bienestar emocional. Nos sentimos completos y bien con nosotros mismos cuando somos fieles a nuestros valores e ideas más profundas. Al contrario, cuando fallamos o somos indiferentes a ellos, aparecen los sentimientos de culpa y malestar.

Es importante tener en cuenta que los valores no tienen por qué ser estáticos y conviene revisarlos a medida que evolucionamos como personas, podemos añadir y/o eliminar alguno, reformularlos… al fin y al cabo van a orientar nuestra vida.

La estrategia para lograr tu objetivo profesional: Pon en contexto tu objetivo

La estrategia para lograr tu objetivo profesional: Pon en contexto tu objetivo

Una estrategia es un proceso que nos facilita dirigir de manera estructurada nuestros recursos hacia un objetivo claro y previamente definido.

Para crear una estrategia de éxito que te permita encontrar un empleo, es necesario conocer cuáles son las necesidades de “tus clientes”, en este caso, las empresas objetivo a las que te diriges, que habrás identificado previamente a la hora de definir tu objetivo profesional.

En primer lugar, deberías investigar sobre ellas, ver en qué situación se encuentran en la actualidad, ámbito de actuación, valores corporativos, responsabilidad social corporativa, tipo de lenguaje que utilizan, si tienen bolsa de trabajo, qué tipo de perfiles demandan, etc. Para encontrar esta información puedes acceder a su página web, redes sociales y buscar noticias en prensa sobre la empresa.

En segundo lugar, plantéate ¿Puedo cubrir esas necesidades con mi formación, experiencia, conocimientos, valores y habilidades? Para dar respuesta a esta pregunta es muy recomendable haber trabajado previamente en tu autoconocimiento, ya que es un aspecto crucial en el proceso de búsqueda de empleo.

Para ayudarte en esta reflexión te recomendamos hacer el siguiente ejercicio:

  • Coge una hoja de papel y divídela en tres columnas: Empresa, Yo y Estrategia.
  • A partir de ahí contesta a las preguntas anteriores y vete especificando el contenido en la tabla, por ejemplo:
EMPRESAYOESTRATEGIA
Está en proceso de expansión internacionalTengo un título B2 de inglésVoy a hacer mi CV en inglés y hacerlo llegar por autocandidatura a la empresa
Valora la polivalencia de sus trabajadoresHe tenido experiencias en diferentes puestos de trabajoHaré un CV que reseñe todas mis experiencias y que destaque mi polivalencia

Como verás, de tu estrategia se desprenderán diferentes acciones a realizar, será muy importante concretarlas, ordenarlas y priorizarlas atendiendo a su importancia. Para ello, y en un siguiente paso, elaborarás un plan para lograr tu objetivo profesional.

Autoconocimiento

Autoconocimiento

¿Te conoces a ti mismo? ¿Te has preguntado alguna vez quién eres? ¿Qué concepto tienes de ti? ¿Por qué nos resulta difícil conocernos a nosotros mismos?


Aunque a priori parece un concepto fácil, no lo es. Todos creemos que nadie nos conoce mejor que nosotros mismos; pero esto no siempre es así, pocas veces nos paramos a reflexionar sobre quiénes somos; de hecho, si no hemos realizado un trabajo previo, nos puede resultar difícil hablar sobre cuáles son nuestras fortalezas, nuestras debilidades, nuestros valores, nuestras emociones, nuestras metas, nuestras pasiones, nuestros miedos, etc…


En ese proceso de autoconocimiento podemos descubrir aspectos en nosotros que nos avergüencen o, incluso, nos asusten; ideas que parecen ser incoherentes y contradictorias con respecto de lo que pensamos sobre nosotros mismos, pero que también forman parte de quién soy; cuando no aceptamos y rechazamos esas partes que consideramos negativas de nosotros mismos, también nos estamos negando la oportunidad de mejorarlas; y por tanto de desarrollarnos y crecer a nivel personal.

Beneficios del Autoconocimiento:

Conocerte mejor a ti mismo te ayudará, entre otras cosas, a:

– Tomar decisiones más acertadas
– Mejorar tu autoestima, seguridad y autoconfianza
– Entender qué ocurre en tu interior en periodos de cambios internos
– Descubrir porque actúas y sientes de una forma determinada y cómo puedes mejorar
– Tomar consciencia de todas las capacidades, fortalezas y recursos de los que dispones para enfrentarte a las vicisitudes de la vida. Descubrir talentos ocultos o sin explotar.
– Obtener información para orientarte a nivel profesional
– Ser consciente de las carencias y miedos que te pueden estar bloqueando determinadas acciones
– Elaborar planes de acción para eliminar o potenciar determinadas actitudes
– Mejorar tu afrontamiento ante situaciones difíciles o estresantes
– Adquirir un mayor autocontrol, tanto personal como emocional
– Mejorar el conocimiento más profundo de otras personas mejorando los vínculos establecidos y tus relaciones sociales y profesionales, etc.

¿Por dónde empiezo? Te proponemos algunas herramientas:

Diario de Emociones: Registra al final del día, durante dos semanas aquellas emociones que hayas experimentado a lo largo de cada día (miedo, alegría, sorpresa, tristeza, enfado, etc.), y en qué situaciones han ido surgiendo. De este modo te harás consciente de las emociones que vas viviendo en cada momento. Identifica de qué emociones se trata. Las preguntas serían: ¿Qué emoción era?, ¿Cómo sé qué se trataba de esa emoción? ¿Qué crees que te produjo esa emoción? ¿En qué situación surgió? ¿De qué te está avisando? ¿Qué sentimiento te generó? ¿Cómo reaccionaste?

La línea de la vida: Este ejercicio muy utilizado en desarrollo personal consiste en crear una línea horizontal que represente tu vida. Sobre la línea marcarás un punto medio que será el “aquí y ahora”, es decir, el momento presente, a la izquierda de ese punto has de marcar eventos y momentos importantes de tu pasado, esto es, situaciones y experiencias vividas que te hayan dejado huella, que te hayan marcado y realmente relevantes en tu vida (enfermedades importantes, pérdidas cercanas, cambios laborales, premios obtenidos, llegada de un bebé…). Así podrás ser consciente de aquello que consideras relevante en tu vida.


La segunda parte consistirá en cumplimentar parte de tu futuro, a la derecha del punto medio, señalando tus objetivos más cercanos y más alejados en el tiempo.


Al finalizar esta línea de vida te invito a reflexionar sobre lo que has vivido y sobre cómo te planteas conseguir y alcanzar los objetivos marcados en tu futuro.

Mejor Yo Reflejado: Para poder determinar cuáles son tus fortalezas y debilidades, puedes realizar este ejercicio. Comienza haciendo un análisis individual sobre cuáles consideras que son tus fortalezas y debilidades. A continuación, solicita retroalimentación a personas de tu entorno: compañeros de trabajo, amigos, familiares… y pregúntales por escrito acerca de tus fortalezas y debilidades. Una vez que recibas todos los resultados, deberás buscar las similitudes. Intenta extraer los rasgos que señala cada persona y compáralos entre sí. Una vez que tengas todos los resultados, escribe un análisis tipo autorretrato de tus fortalezas y debilidades. Asegúrate de incorporar todos los diferentes aspectos que las personas señalaron sobre ti y todos los rasgos que sacaste a relucir en tu propio análisis.

Identificando mis Valores:

  1. Piensa en un mínimo de 10 personas (vivas o ya fallecidas, cercanas o desconocidas) o personajes (realidad o ficción) a las que admires y apúntalas. Por ejemplo: tu madre, Barack Obama, Napoleón Bonaparte, Teresa de Calcuta, Nemo (de Buscando a Nemo), etc.
  2. Escribe mínimo 5 cualidades que admires de cada uno de ellos. Por ejemplo: Mi madre (fortaleza, alegría, espontaneidad, bondad, trabajadora), Barack Obama (carisma, empatía, elegancia, coherencia, humildad), Nemo (espontaneidad, inocencia, ternura, espíritu aventurero, lealtad). Y así con cada uno, hasta tenerlos todos.
  3. Una vez que lo tengas empezaremos el recuento. Se trata de ir cualidad por cualidad y anotar las veces que aparece repetida (si es que se repite). Es decir, anota la frecuencia de cada cualidad. Por ejemplo: Bondad (2 veces), Alegría (1 vez), Valentía:(3 veces), Trabajador (7 veces), Fortaleza (1 vez), etc…
  4. Ordena de mayor a menor las cualidades (según el número de veces que hayan salido repetidas). Una vez hecho, apúntalas en ese orden en una escala del 1 al 10. Es decir, en el número 1 pondríamos la más repetida, y así hasta llegar al número 10. Una vez hecho esto, tendríamos tus 10 valores más importantes o esenciales.

Para lograr un buen nivel de Autoconocimiento es necesario que te cuestiones tus pensamientos y creencias, que aprendas a reconocer y gestionar tus emociones, que reconozcas tus necesidades y tus valores e identifiques tus fortalezas y áreas de desarrollo. Esperamos que estas herramientas te sirvan como punto de partida y te hayan ayudado a iniciarte en ese recorrido de tu Autoconocimiento.

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